—Llegará V. a serlo.

—Así lo deseo. Veamos, ¿cuál es ese gran servicio que intenta V. prestarme?

—Voy a explicarme en pocas palabras. Toda cuestión política presenta dos aspectos: esto depende del punto de vista bajo el cual se la considere. Yo soy nacido en Tejas, e hijo de un norteamericano y de una india, lo cual equivale a decir que aborrezco con toda mi alma a los mejicanos.

—Al grano, al grano.

—A eso voy. Siendo soldado, aunque contra toda mi voluntad, el general Rubio me ha encargado que lleve al capitán Melendez un despacho en el cual le cita para un sitio en que debe reunirse con él a fin de evitar el Río Seco, en donde dicen que tiene V. intención de emboscarse para apoderarse de la conducta de plata.

—¡Hola! ¡Hola! dijo el Jaguar, quien escuchaba ya con suma atención; pero ¿cómo conoce V. el contenido de ese despacho?

—De una manera muy sencilla. El general tiene en mí la mayor confianza y me ha leído el despacho, porque a mí es a quien ha encargado que sirva de guía al capitán Melendez para dirigirse al sitio de la cita.

—Según eso, ¿hace V. traición a su jefe?

—¿Es ese el nombre que da V. a mi acción?

—Hablo colocándome en el lugar del general.