La maldad humana se castiga, se perdona, o se desprecia, simplemente; pero no se recuerda.


La naturaleza es una; las morales, muchas. Esto indica que, o falta naturaleza, o sobran morales.


Lo triste de la calumnia no es que los canallas la digan, sino que los hombres honrados la oigan.


La afrenta injusta no humilla; sólo mancha el deshonor que se merece.


Cuando escucho a la masa murmurar de sus grandes hombres, pienso en los lacayos cuando murmuran de sus señores.