«Pero una mirada de mi padre, que le indicaba al yerno, la contuvo.
«Y todo el mundo calló.
«Ante nosotros, y cual mancha violácea que surgiese en el horizonte, apareció confusamente la isla de Jersey.
«Cuando nos acercábamos á los malecones se apoderó de mí un deseo loco, desenfrenado, de ver una vez más á mi tío Julio y decirle algo tierno y consolador. Pero como ya nadie comía ostras, había desaparecido, y estaba tal vez en el fondo de la bodega donde míseramente viviría.
«Para no encontrarle volvimos por la línea de Saint Maló, pues la inquietud devoraba á mi madre.
«¡Y nunca más volví á ver al hermano de mi padre!
«He ahí por qué algunas veces verás que doy cinco francos á los vagabundos...»..
DE VIAJE
I
Desde Cannes, el vagón estaba completamente lleno. Todo el mundo hablaba, todo el mundo se conocía. Al pasar por Tarascón alguien dijo: «Aquí es donde asesinan», y la conversación versó sobre el misterioso y atrevido criminal que, desde hacía dos años, se permitía de tiempo en tiempo el lujo de atentar contra la vida de un viajero. Todos hacían suposiciones, todos daban su opinión, y las mujeres, temblando, miraban á través de los cristales de las ventanillas con miedo de ver aparecer repentinamente una cabeza de hombre en la portezuela. Y empezaron á contar historias terribles de malos encuentros, tropiezos con locos que viajan en rápido, y horas pasadas frente á un personaje sospechoso.