—Yo, no sufrido; yo, buen cocinero, yo hago comida coronel Algéie; yo comido prusianos y robado mucho, mucho.
Estábamos á diez grados bajo cero, y ante aquel negro vestido de blanco, tiritaba. Entonces, cogiéndome por un brazo, me hizo entrar, y distinguí una muestra enorme que iba á colgar á su puerta en cuanto nos marchásemos, pues conservaba algún pudor.
Y leí esta llamada que sin duda había trazado la mano de un cómplice:
Cocina militar de M. Tombouctou.
Antiguo cocinero de S. M. El Emperador.
Artista de París—Precios módicos.
Á pesar de que la desesperación me roía el alma, no pude contener una carcajada, y dejé á mi negro entregado á su nuevo comercio.
¿No valía más esto que hacer que se lo llevasen prisionero?
Y usted acaba de ver que ese buen mozo no perdió el tiempo.
Bézières, hoy, pertenece á Alemania. El fonducho de Tombouctou es un principio de desquite.