El no responde nada y Gertrudis menea dulcemente la cabeza como diciendo: ¡Tenía razón, pues!

XVI

Pasan los días. Entre Juan y Gertrudis, las relaciones son más frías que antes. No se evitan, charlan juntos; pero no pueden emplear el tono alegre, de franca y libre amistad, de otros tiempos.

«Ha tomado a mal que la besase», se dice Juan, sin darse cuenta que él también ha cambiado.

—¿Qué es lo que tenéis, muchachos?—dice una tarde Martín, gruñendo.—¿Os duele acaso la garganta, que ya no cantáis?

Los dos guardan silencio por un instante; después, Gertrudis, medio vuelta hacia Juan, le pregunta:

—¿Quieres?

El hace una seña afirmativa, pero, como ella no lo ha mirado, cree que no responde.

—Ya lo ves, no quiere—dice, dirigiéndose a Martín.

—¿Que no quiero?—exclama el otro riendo.