—¿Y está contento de su viaje a Austria? Parece que no tardó en plantar en el camino al estudioso Juan.
—Ha hecho una gran vida, y ha sido presentado a varios Archiduques.
María Teresa se sonrió.
—Entonces estará maravillado de aquel país.
—¡Perversa!
—No, de veras, me alegro que Bertrán se haya divertido tan fácilmente; es de los que gozan con todas esas pequeñas satisfacciones de vanidad... ¡Cuánto los envidio!
—¡Que tú puedas envidiar a alguien, por el momento, es algo que no se explica!
—¿Por qué?
—Porque tienes en perspectiva todo lo que se puede ambicionar.
—Puede ser...—murmuró María Teresa, distraída.