[143] Los latinos dan a Poseidón el nombre de Neptuno, y a los Dioscuros el de Cástor y Pólux. No disto de creer que Neptuno, quizá el Neptuim de la Escritura, fuese una divinidad numídica distinta del Poseidón griego.
[144] Parece que el número de cinco debe corregirse con el de ocho.
[145] Son frecuentes estas frases en Heródoto, harto supersticioso para historiador.
[146] Lo que el autor calla por escrúpulo lo callaré por pudor, no menos que la versión vulgar del Falo, etc. Esta costumbre obscena duraba aún entre las naciones más cultas en el siglo III.
[147] Melampo, hijo de Amitaón, insigne médico que por haber sanado a las hijas de Preto, rey de Argos, obtuvo de este una parte de su reino, pudo aprender de los egipcios descendientes de Dánao y establecidos en Argos, mejor que los fenicios de Cadmo, los misterios de Dioniso.
[148] Conservo en la traducción los nombres griegos de los dioses, pues creo que la confusión de la mitología procede de haberlos acomodado los pueblos cada cual a su idioma. En latín Hera es Juno, Histia es Vesta, Temis es Astrea y Cárites, las Gracias.
[149] Mucho se ha disputado acerca el nombre y origen de este antiguo pueblo. Hay quien cree su nombre derivado de Pelas; vecino otros de Phaleg, descendiente de Sem: otros de los Philistines o Phelasges, primero establecidos en Creta. Estos hombres, errantes por naturaleza, se derramaron unos por la Argólida y la Tesalia, y otros pasaron a Italia, donde se mezclaron con los umbros y lidios de Toscana.
[150] El oráculo de Dodona, fundado por los pelasgos, fue anterior al tiempo de Deucalión, y es famoso por sus encinas parlantes, dentro de cuyo tronco hueco se metían los que daban las respuestas, y por sus calderas de bronce, una de las cuales, herida, comunicaba el sonido a todas las restantes. En tiempo de Augusto este oráculo había ya enmudecido.
[151] Promántidas es la palabra griega que equivale a profetisa, las cuales sucedieron en su empleo a tres profetas. El nombre que da a aquellas el autor es apelativo, pues Preumenia significa benévola, Timareta honra de la virtud, y Nicandra victoria de los hombres.
[152] Dispútase entre los críticos la razón de haber dado a estas mujeres el nombre de palomas; algunos creen que la voz πελειάς, paloma, significaba profetisa; otros que equivale a viejas, otros, en fin, que se les llamaba así por valerse en sus oráculos del agüero de las palomas.