[173] Empresa que ha desanimado a los más sabios y eruditos, cual es el ordenar el catálogo de los reyes de Egipto, no me atreveré a tentarla. El que 330 reyes no dejasen de sí monumento alguno, hace dudar de su existencia y pensar que serían quizá varios príncipes que gobernaban contemporáneamente diversas ciudades del Egipto.

[174] Varias y discordes son las opiniones de los críticos acerca de la época y persona de Sesostris, que referiremos simplemente sin decidir en favor de ninguna: 1.ª, que es el Sesac de los libros sagrados; 2.ª, que vivió mucho antes de la guerra de Troya en tiempo de los Jueces de Israel; 3.ª, que es el Setosis de Manetón, y el Egipto hermano de Dánao casi a la misma época antedicha; 4.ª, que es el Tifón de la mitología, y el faraón sumergido en el mar Rojo; 5.ª, que es el Osiris egipcio, el Dioniso griego y el Sesac de la Biblia; 6.ª, que fue el primero de los faraones coetáneos de Moisés que empezó a maltratar a los israelitas. Solo advertiré que, según el cómputo de Heródoto, vivió Sesostris un siglo antes de la guerra de Troya.

[175] Según Gronovio, se llamaban siros los moradores de Palestina, y sirios o asirios los de Capadocia; pero los antiguos no siempre observan exactamente esta diferencia.

[176] Hemos observado ya que la circuncisión entre los hebreos era una ceremonia religiosa figura del bautismo, sello de la creencia en el Mesías y de la fe de Abraham su primer autor, y recuerdo de la mortificación de la concupiscencia, no menos que una marca política o insignia de una sociedad aislada, al paso que en los demás pueblos era un uso ordenado a la salud, limpieza y fecundidad. Estas causas, junto con el ardor del clima, creemos que inspirarían esta prevención a cada nación en particular; pero si se quiere que se haya derivado de una a otra, diremos que de los israelitas pasó a sus egipcios y árabes; de los egipcios que solo la usaban sus sacerdotes, a los colcos y sirios, y de los árabes a los etíopes y demás africanos, que la observan todavía.

[177] No se crea que se habla aquí de la célebre estatua colosal de Tebas que hablaba al nacer el sol.

[178] Diodoro Sículo, sin acudir a este medio extremo y maravilloso, tan del gusto de Heródoto, saca en salvo a Sesostris por favor del cielo. En caso de que Sesostris fuera el mismo que los antiguos llamaron Egipto, el traidor sería Dánao, perseguido con este motivo por su hermano.

[179] Según Diodoro, Sesostris antes de su expedición al Asia dejó ya repartido el terreno y dividido el reino en 36 distritos. Esta división de campos debía además existir ya durante los impuestos exigidos a los egipcios por el patriarca Josef, anterior sin duda a Sesostris.

[180] Solo a este rey aplica el autor el nombre, genérico a los reyes egipcios, de Furón o Ferón en idioma cóptico antiguo, o Faraón en hebreo.

[181] Los egipcios le llamaban Cetes, y le tenían por un gran mago y astrólogo, a quien los griegos después de Homero atribuyeron el poder de trastornarse en cualquier objeto viviente o insensible, tomando esta ficción de las varias figuras y jeroglíficos con que los reyes egipcios adornaban su cabeza. Según algunos, Proteo es el Setnos de Manetón y el Tifón de los mitólogos; según otros, era un mero gobernador del bajo Egipto, opinión que favorece el texto de Homero y la etimología del nombre griego, que significa presidente.

[182] Ilíada, lib. VII, v. 289. Las palabras que siguen en la Aristía de Diomedes no son quizá del autor, pues los versos citados no se hallan en este pasaje, que es el libro V de la Ilíada, y la división de este poema en títulos parece posterior a Heródoto. En cuanto a las dos citas de la Odisea, pertenecen al lib. IV, la primera v. 223, la segunda v. 352.