[223] Diodoro pretende que la embajada de los eleos fue en tiempo de Amasis.
[224] Este rey, que venció al principio a los tirios, sidonios y cipriotas, volviendo a Egipto con un rico botín, y a quien dan unos 22 y otros 19 años de reinado, es el Ephree de la Biblia, cuyo delito fue abandonar a su aliado Sedecías en manos de Nabucodonosor, y cuyo castigo anuncia Jeremías.
[225] En el [libro IV, párrafo CLIX] de esta historia, se verán los motivos que tuvo Apríes para esta expedición y que eran injustas las sospechas de sus vasallos.
[226] No se sabe si estos preparativos de guerra se hicieron con el favor de Nabucodonosor, que se valdría de estos disturbios para saquear el Egipto, y si fueron en el tiempo o después de su invasión; mas parece que auxilió a Amasis, y que le dejó tan solo como rey feudatario.
[227] Ciudad no lejos de la laguna Marea.
[228] Heródoto, al estilo de los poetas, dejando suspensa la expectación de los lectores al ir a darse una acción decisiva, intercala este episodio de las milicias y clases en Egipto, que en vez de siete reduce a cinco Diodoro de Sicilia. En cuanto a la milicia egipcia, a pesar de su separación y perpetuidad, obsérvase que jamás sobresalió en valor, pues sin el ejercicio activo de la guerra, los soldados, aunque de profesión, se enervan con el ocio.
[229] Esta era la primera clase del estado con un sumo sacerdote y varios colegios presididos por un pontífice menor; el rey era cabeza del sacerdocio egipcio, como debía serlo en la religión natural la suprema potestad.
[230] La mina corresponde casi a una libra de peso: el sextario a poco más de un cuartillo.
[231] Este pasaje concuerda con la expresión arrogante y blasfema que pone Ezequiel en boca de este rey, el dragón grande tendido entre sus ríos y diciendo: Meus est fluvius, ego fecime metipsum. No conviene menos con la narración de Heródoto lo demás de la profecía, aunque la desolación de 40 años con que se amenaza a las ciudades del Egipto, después de la invasión de Nabucodonosor, hace pensar que entre Apríes y Amasis reinó algún príncipe menos poderoso, que sería el Partamis de Helánico o algún otro.
[232] Estos misterios representaban las desventuras de Osiris, echado al río en una caja cerrada con plomo o hecho pedazos por Tifón y hallado por su mujer Isis.