[233] Diodoro afirma que Deméter o Ceres es la misma que Isis, cuya tesmoforia o misterios eleusinos celebró la Grecia, adoptándolos del Egipto en Argos por medio de las danaides, y en Atenas, colonia quizá egipcia, por medio de los egipcios Petes y Erectes.
[234] Los egipcios habían logrado con la fuerza de la costumbre, que en una sociedad bien constituida tiene dominio absoluto, contener y limitar a la suprema autoridad, por más que la corona fuese hereditaria, recayendo en los raros casos de elección en un oficial de mérito o en un sacerdote virtuoso. La conducta trazada al monarca era arregladísima: el uso apartaba de él todas las personas bajas y vulgares, dándole por criados jóvenes nobles educados con esmero; repartía sus horas entre el despacho de los negocios, el sacrificio diario, un breve recreo, una mesa moderada y en oír la lectura de las instrucciones de los libros sagrados, y un elogio de sus diarias acciones si lo merecía, y en fin, nada le consentían hacer contrario a las leyes y costumbres del Egipto.
[235] Aunque las leyes egipcias prohibían el hurto, como se ve por este pasaje y por la historia referida en el [pár. CXXI de este libro], señalaban un magistrado con el nombre de Archiladrón, quien tomaba por escrito los nombres de los que quisiesen profesar tal oficio, y les obligaba a presentarle sus hurtos; y ante él acudían los dueños de lo robado, que lo recobraban dejando una cuarta parte de su valor en beneficio del ladrón. Sin defender esta economía como remedio de mayores males, diré que no era contraria a la ley natural, pues la potestad suprema puede moderar el dominio privado de cada uno con ciertas cargas y condiciones a que puede obligarlos.
[236] Esfinges con rostro de hombre.
[237] Se estimaba en más el mármol etiópico negro o variado, por lo fuerte de la piedra, o quizá solo por ser extranjero.
[238] Diodoro refiere que las ciudades y pueblos grandes del Egipto antiguamente subían a 18.000, en tiempo de Filadelfo a 20.000, siendo entonces de siete millones la población, que en su tiempo había bajado a tres millones. Y no es de admirar, si es verdad que un niño no costase a sus padres más que 20 dracmas hasta la edad varonil, pues la población crece con la abundancia de víveres.
[239] Equivalen a los que llamamos cónsules al presente, pues cada nación, y aun a veces una ciudad, tenían al parecer su compañía de comercio.
[240] Náucratis era, según se dice, colonia de Mileto, si bien no consta la época de su fundación. En cuanto a los emporios privilegiados, es difícil de resolver si son más ventajosos que perniciosos al bien público.
[241] Nos es extraño que los de Delfos fuesen tan cargados en el reparto, pues sin la fatiga de cultivar sus riscos, vivían a expensas del templo, y aun quizá se enriquecían, como sucede con los cuestantes, con lo que recogían para su reedificación.
[242] Ciudad de la isla de Rodas.