[151] Algunos quieren que la palabra témenos sea nombre propio de cierto lugar, o corrigen táminas, nombre de una población de Eubea.
[152] Puede sospecharse que esta aparición fue una estratagema de Milcíades, que, como buen político a imitación de otros tantos, sabía dominar la plebe con la superstición y animarla contra el enemigo.
[153] Solino cree que este extraordinario corriese 1240 estadios en dos días; Plinio, 1140; Luciano pretende que, de vuelta de Esparta, al acabar de dar en Atenas la noticia de la victoria de Maratón, cayó súbitamente muerto.
[154] Estira, ciudad de Eubea.
[155] Platea, al presente arruinada, estaba al pie del monte Citerón, distante de Tebas 60 estadios, y 200 de Tanagra.
[156] El original dice a pluralidad de habas, porque los votos se daban con habas.
[157] Este modo de embestir no parece fuera usado de los griegos en lo antiguo. Homero dice (L. III, v. 3 de la Ilíada): «Iban al combate los aqueos callando llenos de coraje», aunque si Pausanias no se equivoca, los lacedemonios embestían ya corriendo antes de la batalla de Maratón.
[158] Por más que Plutarco note a Heródoto como deprimidor de la gloria de Maratón, nuestro autor, bien que tachado de parcial de Atenas, no quiso lisonjearla con un elogio increíble, cual el de la famosa inscripción que suponía 90.000 cadáveres enemigos en los campos maratonios.
[159] Una de las Cícladas, al presente Micona, distante 4 millas de Delos y 5 de Tenos.
[160] Delio, hoy arruinada, caía en la playa entre Calcis y Tanagra, cerca de la embocadura del Asopo.