[31] Ciudad de la Beocia, al presente Anatoria.
[32] Mucho se disputó entre los eruditos acerca del primer hombre que inventó las letras, y del primer pueblo que las usó y las comunicó a los demás. Josefo concede a los antediluvianos el arte de escribir, conservado después en los Noáquidas, especialmente en los que permanecieron en las metrópolis del Asia, opinión en que me afirmo viendo que las naciones más antiguas de Europa usaban de los caracteres y letras fenicias y pelásgicas, las cuales, aunque creo con algunos eruditos que eran conocidas entre los griegos antes de Cadmo, también parece que unas y otras no serían muy diferentes de las sirias y hebreas, pues en las inscripciones más antiguas de Grecia se escribía de derecha a izquierda al modo de los orientales, y Plutarco dice que aquellos caracteres eran muy semejantes a los egipcios. El alfabeto introducido por Cadmo no se componía más que de dieciséis letras, pues las otras cinco se inventaron algo después.
[33] Esceo y su padre Hipocoonte fueron ambos muertos por Heracles.
[34] Eran los enqueleos un pueblo de la Iliria o Esclavonia, donde había mandado ya Cadmo, y en el cual hallaron refugio los cadmeos arrojados por los argivos, a cuyo frente habían venido los epígonos o hijos de los capitanes muertos antes en el sitio de Tebas.
[35] No fue este el solo ejemplo de soborno en la Pitia, cuya venalidad hacía decir a Demóstenes que filipizaba, y ha dado ocasión a la opinión, por otra parte insostenible, de Fontenelle y algunos otros, de que los oráculos todos eran obra de industria y artificio humano, sin intervención alguna del demonio.
[36] Acaso deberá decir gonio, de Gono, ciudad de los perrebos.
[37] La conquista del Peloponeso por los heráclidas hizo que pasaran a Atenas muchas familias distinguidas, entre ellas Melanto, natural de Mesenia, que llegó a ser rey de Atenas, sucediéndole en el trono su hijo Codro, que se inmoló por su patria contra los mismos heráclidas. De la misma familia de Néstor fueron Alcmeón y Peón, arrojados de Micenas, que trasplantaron a Atenas sus más ilustres estirpes.
[38] Nótese la malignidad de Heródoto insinuando astutamente que Iságoras era de raza de carios, es decir, de esclavos o de gente vil, como eran reputados en Grecia los carios.
[39] Que estos fuesen los nombres de las cuatro filas lo convence el que el conde de Cailus en sus antigüedades haya descubierto que las cuatro tribus tenían en Cícico los mismos que en Atenas; pero es dudoso que estos fuesen tomados de los hijos de Ion, y no más bien de los oficios que ejercían las tribus, pues geleontes equivale a nobles, egícoras a cabreros, argades a labradores y hopletes a soldados.
[40] Parece, según Aristóteles, que este Clístenes era de la familia de Ortágoras que por cien años obtuvo el dominio en Sición, cuyos tiranos fueron Pirro, Aristónimo y Clístenes. La ciudad de Sición, con el nombre moderno de Basílica, en Morea, no es más que un montón de nobles ruinas, donde viven unas pocas familias.