[41] Recitadores y cantores de los versos de Homero, de Hesíodo y de Arquíloco, especie de juglares errantes, antiquísimos en Grecia, cuyas rapsodias serían semejantes a nuestros romances caballerescos.

[42] No se comprende de qué gracia habla el autor, si no se supone que Clístenes pretendiese traspasar desde Tebas a Sición la estatua o tal vez las reliquias de Menalipo, pues si se tratara del simple culto de este héroe, no vemos para qué necesitara del permiso de los tebanos.

[43] Esto confirma la opinión de Temistio de que la tragedia debe a los sicionios su invención, y su perfección a los atenienses; y si se atiende al origen que debió tener este lúgubre poema, parecerá probable que de estos cantos elegíacos de los sicionios aprendiese Tespis a formar sus tragedias algo mejor arregladas.

[44] Pudo también tomar este nombre de la misma región llamada Egialos en lo antiguo.

[45] Las denominaciones de las cuatro philas antiguas de Atenas habían venido de Ion, hijo de Juto, rey de Acaya, por su matrimonio con Hélice, heredera del estado, y las habían sustituido los atenienses a los nombres de los cuatro órdenes de cecropios, autóctonos, acteos y paralios en que Cécrope los había distribuido. Verificose esta primera variación, o bien viviendo aún Ion, en tiempo de Creteo, o bien después cuando el rey Melanto acogió en Atenas a los jonios echados de Acaya por los aqueos.

[46] Los eruditos se dan tormento para interpretar este pasaje de Heródoto. Contándose en lo antiguo 120 demos, nombre que significa no un pueblo, sino una comarca de pueblos o distrito, ni es posible que de cada demo se hiciese una phila, que solo eran diez ni que se repartiesen diez demos a cada phila, pues entonces sobrarían 20 demos todavía. Todo puede explicarse, sin embargo, si nos acordamos de que con el tiempo se añadieron a los diez philas otras dos, en las cuales entraron los 20 demos sobrantes.

[47] Esta historia se lee más circunstanciada en Tucídides, que en este pasaje olvidó su concisión y austeridad para dar una narración florida y amena.

[48] Como descendientes de los heráclidas podía decir Cleómenes que no era originario de la Dóride propia, sino del Peloponeso, donde habitaban los aqueos, aunque a veces se llamaba dorios a los heráclidas, como venidos de la Dóride a donde habían emigrado.

[49] Esta invasión de Eleusis la coloca Pausanias en el tiempo en que Cleómenes, salido de la fortaleza de Atenas en virtud de la capitulación, se retiraba a Lacedemonia.

[50] Resentido al parecer Heródoto de los corintios, no les hace la justicia merecida, habiendo ellos contribuido a la libertad de Atenas, primero en la expulsión de Hipias, y después en su deserción de las tropas de Cleómenes, hechos que calla o refiere de corrido.