Nadie (Οὖτις): Nombre que se atribuye Ulises para engañar al Ciclope, [XI, 366, 369], [408], [455, 460]. (Véase [Ulises].)
Naubólides (Ναυβολίδης): Uno de los jóvenes feacios que toman parte en los juegos celebrados ante Ulises. Era el más gallardo, si se exceptúa á Laodamante, [VIII, 116 y 117].
Nausícaa (Ναυσικάα): Hija hermosísima de Alcínoo y de Arete, reyes de los feacios. Está durmiendo cuando se le aparece Minerva, transfigurada en la hija de Dimante, y le aconseja que vaya con las esclavas á lavar la ropa á orillas del río, [VI, 15 á 47]; pide á su padre un carro, pone en el mismo los vestidos, parte con las esclavas, llegan al río, lavan la ropa, se bañan, comen, y juegan á la pelota, pero ésta cae en el río y gritan todas despertando á Ulises, [VI, 48 á 118]; al presentarse Ulises, huyen las esclavas, y Nausícaa se queda inmóvil, porque Minerva le da ánimo, oye la súplica del héroe, le dice que aquél es el país de los feacios y ella la hija de Alcínoo, y, por su orden, las esclavas llevan á Ulises á que se bañe, le dan un vestido y le sirven comida, [VI, 127 á 150]; Nausícaa pone en el carro la ropa lavada, le dice á Ulises que las siga y se quede en el bosque de Minerva hasta que ellas hayan entrado en la población, y que luego pregunte por el palacio de Alcínoo y, en llegando, implore á la reina Arete, [VI, 251 á 315]; Nausícaa aguija con discreción á las mulas, para que puedan seguirle Ulises y las esclavas, [VI, 316 á 320]; llega Nausícaa al palacio de Alcínoo y, mientras sus hermanos desuncen las mulas y llevan adentro los vestidos, se va á su cuarto donde Eurimedusa le encendía fuego y le aparejaba la cena, [VII, 1 á 13]; cuenta Ulises á Alcínoo y á Arete cómo imploró á Nausícaa y ésta mandó que lo lavaran y le dieran vestido y comida, [VII, 290 á 296]; Alcínoo censura á su hija porque no le trajo á Ulises con las esclavas y el héroe la excusa, [VII, 298 á 307]; expresa Alcínoo su deseo de que Ulises se case con Nausícaa, [VII, 311 á 315]; Nausícaa contempla con admiración á Ulises, que sale del baño, le saluda, y le pide que se acuerde de ella, ya que le debe el rescate de la vida; y Ulises promete invocarla todos los días como á una diosa, [VIII, 457 á 468].
Nausítoo (Ναυσίθοος): Antiguo rey de los feacios. Fué hijo de Neptuno y de Peribea, padre de Rexénor y de Alcínoo y abuelo de Arete. Llevó á los feacios de la espaciosa Hiperea á Esqueria, donde edificó una ciudad y repartió los campos, [VI, 7 á 10]; su genealogía, [VII, 56 á 66]; dijo que Neptuno miraba con malos ojos á los feacios porque conducían á todos los hombres, y vaticinó que aquel dios haría naufragar una nave de los feacios y cubriría la vista de la ciudad con una gran montaña, [VIII, 565 á 569]; [XIII, 172 á 178].
Nauteo (Ναυτεύς): Uno de los jóvenes feacios que toman parte en los juegos celebrados ante Ulises, [VIII, 112].
Neera (Νέαιρα): Ninfa, de la cual tuvo el Sol dos hijas: Faetusa y Lampetia, [XII, 132 y 133].
Neleo (Νηλεύς): Antiguo rey de Pilos. Fué hijo de Neptuno y de Tiro, la hija de Salmoneo, hermano de Pelias, esposo de Cloris y padre de Néstor, de Cromio, de Periclímeno y de la bellísima Pero (según la Ilíada XI, 692, fueron doce los hijos de Neleo). Pilos es llamada la bien construída ciudad de Neleo, [III, 4]; sentábase Neleo, consejero igual á los dioses, en unas piedras pulimentadas que estaban junto al portón de su casa, [III, 406 á 409]; Ulises ve en el Orco á Tiro, la cual concibió de Neptuno á Pelias y á Neleo, [XI, 235 á 257]; ve luego á Cloris que tuvo de Neleo hijos ilustres: Néstor, Cromio, el arrogante Periclímeno y la ilustre Pero, encanto de los mortales, [XI, 281 á 287]; Neleo se empeñó en no dar su hija Pero sino á quien le trajese de Fílace las vacas de Ificlo, [XI, 288 á 291]; Melampo salió de Pilos huyendo de Neleo, que le retuvo los bienes durante el año que aquel pasó encadenado en el palacio de Fílaco, por la falta que cometiera para alcanzar la hija de dicho rey, á quien castigó, [XV, 226 á 238].
Nelida (Νηληϊάδης): Hijo de Neleo. Nombre patronímico de Néstor, [III, 79], [202], [247], [465].
Neoptólemo (Νεοπτόλεμος): Hijo de Aquiles y de Deidamia. Volvió indemne de Troya á su patria, [III, 188 y 189]; toma por esposa á Hermione, hija de Menelao y de Helena, [IV, 5 á 9]; sus hazañas son referidas por Ulises á Aquiles en el Orco, [XI, 504 á 536].
Neptuno (Ποσειδάων): Dios del mar, hijo de Saturno y de Rea, hermano de Júpiter. Todos los dioses compadecen á Ulises, detenido en la isla de Calipso, menos Neptuno que permaneció irritado contra Ulises hasta que el héroe volvió á la patria, [I, 19 á 21]; en ausencia de Neptuno, los dioses se reúnen y acuerdan que Ulises vuelva á la patria, [I, 22 á 79]; Telémaco y Méntor (Minerva) llegan á Pilos cuando los habitantes celebran un sacrificio á Neptuno, Pisístrato les invita á orar al dios, y Minerva lleva á cumplimiento lo que ella misma pide en la súplica, [III, 5 á 62]; Proteo es servidor de Neptuno, [IV, 38, y 386]; Neptuno acercó á Ayax á las rocas Giras, sacándolo incólume del mar; pero, como el héroe profiriera jactanciosas palabras, el dios golpeó con el tridente la roca, y el pedazo en que Ayax se había sentado cayó en el mar arrastrándolo, [IV, 499 á 509]; al volver de Etiopía, Neptuno ve á Ulises en el mar, cerca del país de los feacios, promueve una tempestad, y se encamina á Egas, [V, 282 á 381]; Ulises teme que le acometa algún monstruo marino porque Neptuno está enojado con él, [V, 422 y 423]; dice Ulises al dios del río, por donde sale del mar, que llega á él huyendo del ponto y de las amenazas de Neptuno, [V, 445 y 446]; el ágora de los feacios se halla cabe á un templo de Neptuno, [VI, 266]; Ulises ora á Minerva, que no se le aparece porque teme á Neptuno, [VI, 323 á 331]; los feacios atraviesan el mar en sus bajeles, por concesión de Neptuno, [VII, 35 y 36]; Neptuno, engendró en Peribea á Nausítoo, [VII, 56 á 62]; cuenta Ulises que Neptuno le suscitó grandes trabajos, conmoviendo el mar, [VII, 271 á 273]; cuando Vulcano llama á los dioses para que presencien el adulterio de Venus, Neptuno comparece, ruega á Vulcano que ponga en libertad á los culpables y se constituye en fiador de Marte, [VIII, 322 á 356]; dijo Nausítoo que Neptuno miraba con malos ojos á los feacios porque conducían á todos los hombres, y vaticinó que el dios haría naufragar una nave de los feacios y cubriría la vista de la ciudad con una montaña, [VIII, 565 á 569]; [XIII, 173 á 177]; dice Ulises al Ciclope que Neptuno le ha estrellado la nave contra las rocas, [IX, 283 á 285]; los demás Ciclopes aconsejan á Polifemo que ruegue á su padre Neptuno, [IX, 412]; se gloría el Ciclope de ser hijo de Neptuno, [IX, 517 á 521]; dice Ulises á Polifemo que ni el mismo Neptuno le curará el ojo, [IX, 525]; pide el Ciclope á Neptuno que Ulises no vuelva á Ítaca ó pierda antes la nave y los compañeros, [IX, 526 á 535]; dice Tiresias á Ulises que Neptuno le dificultará la vuelta, [XI, 101 á 103]; recomienda Tiresias á Ulises que sacrifique á Neptuno un carnero, un toro y un verraco, [XI, 130 y 131]; [XXIII, 277 y 278]; Neptuno, tomando la figura de Enipeo, se acostó con Tiro y engendró á Pelias y á Neleo, [XI, 241 á 254]; Ulises pregunta á Agamenón, en el Orco, si fué Neptuno quien le mató en sus naves, y el Atrida le contesta negativamente, [XI, 399], [406]; dice Circe á Ulises que cuando Caribdis sorbe el agua, ni Neptuno podría librarle de la perdición, [XII, 107]; Neptuno se queja á Júpiter de que los feacios hayan conducido á Ulises á su patria, el padre de los dioses le dice que haga naufragar la nave y cubra la vista de la ciudad con una montaña, y Neptuno convierte la nave en un peñasco, [XIII, 125 á 183]; los feacios ofrecen un sacrificio á Neptuno para que este dios no les cubra la vista de la ciudad con una montaña, [XIII, 185 á 187]; dice Minerva á Ulises que no se le ha mostrado anteriormente porque no quería luchar con Neptuno, [XIII, 340 á 343]; así como la tierra aparece grata á los que vienen nadando porque Neptuno les hundió el bajel; así le era agradable á Penélope la vista del esposo, [XXIII, 233 á 239]; pregunta Agamenón á Anfimedonte, al ver entrar tantos jóvenes en el Orco, si Neptuno los hizo sucumbir, [XXIV, 109 y 110].