La prensa amordazada durante tantos años, despertaba: en 1851 se había fundado en Buenos Aires el Agente Comercial del Plata; en 1852 La Avispa, El Español, La Revista del Plata. Diarios de mayor importancia aparecieron á poco, en Buenos Aires y Córdoba: pertenecen á la época siguiente.


Las artes y las ciencias, no obstante los tiempos de desgracia que acababan de pasar, tenían algún desarrollo de relativa importancia. Libros é ideas habían llegado desde la época de la revolución; muchos naturales habían viajado por Europa, y en los países vecinos de Chile y Uruguay las relaciones con aquel continente habían sido un tanto más frecuentes. Por último, la sociedad anglo-argentina desde tiempo antes existente, había tenido algún influjo: baste recordar el que en las modas femeninas y en las costumbres de salón desempeñó la señora Thompson.

Verdad es que en lo que á bellas artes se refiere, trabajo cuesta encontrar alguna obra que merezca recuerdo; con excepción de los cuadros de Pellegrini, que no era argentino, la pintura permite recordar sólo el nombre de Pedro Prilidiano Pueyrredón, hijo del héroe.

Un distinguido artista actual, estudiando la evolución del gusto artístico en Buenos Aires[20] enumera la lista de los artistas que en la Argentina tuvieron mayor influencia en el espacio del medio siglo comprendido entre 1825-1875: fueron Goulú, Pellegrini, Bacle, Fiorini, D’Hactrel, Monvoisin, Uhl, Manzoni, Veraggi, Noel, Paliere, Chiama, Novarese, Agujarri, Romero, Blanes, Ramairone: ocho son franceses, ocho italianos, uno alemán y uno uruguayo. Argentino, ninguno; y hace una afirmación que no podemos dejar de recordar: «Hay, pues, durante ese lapso de cincuenta años, ausencia absoluta de artistas españoles, á pesar de ser tan numerosa la agrupación española entre nosotros.» El hecho por sí mismo está indicando, en la inmigración no española, el origen del adelanto posterior de este arte.

La música estaba á altura semejante: sus adelantos pertenecen á época más reciente: La muerte de Corina de Juan Cruz Varela, música de S. Somellera, ó La tórtola viuda de Rivera Indarte, con música de Massini, si pudieron gustar á falta de otra cosa, no debieron ser mayormente artísticas, desde que sólo se recuerdan ahora en su nombre, más en ninguna parte se ejecutan.

La escultura y arquitectura carecen de obras que deban ser recordadas.

La poesía en cambio, adelantándose á sus congéneres, llegó con Echeverría, Mármol, Varela... á composiciones de mérito llenas de patriotismo y sentimiento.

Las ciencias en 1853, estaban aun en lugar más inferior que las artes: no he encontrado en parte alguna el recuerdo de un solo descubrimiento científico. La excepción corresponde, si se acepta la existencia de la ciencia política ó de las ciencias políticas. El dogma socialista de Echeverría, las obras de Alberdi, todas las de Sarmiento y los conocimientos en la materia que se demostraron en las sesiones del congreso constituyente, no están en relación con aquella sociedad. Son muy superiores, son obras de positivo mérito, que hoy, cincuenta años después de escritas, son citadas, y con ellas se procura acordar las propias convicciones, como si llevaran en sí la verdad indiscutible.