En cuanto á las industrias, á las invenciones é ideas que forman la base de los adelantos del país, forzoso es confesarlo: ni los grandes establecimientos industriales, ni las artes, ni la ciencia, ni los ferrocarriles, ni los tramways, ni los puertos deben nada á esta inmigración, apta para recibir y adoptar los inventos y las máquinas y las faenas, pero que nada da de por sí en aquella materia. Quizás sea debido á esta causa y á este factor, que mientras en Europa los grandes inventos y descubrimientos se hacen comunes por su abundancia, y Estados Unidos compite con ventaja con la Europa toda, Sud América nada da de por sí, á pesar de la inteligencia reconocida de sus hijos, y que el único descubrimiento de importancia realizado por un sudamericano, la dirección de los globos, pertenezca precisamente á un hijo de la única nación no hispánica de Sud América.
Los franceses por su parte, habían dado un buen contingente aun en la época de Rozas, y conservaron en adelante el tercer puesto en cuanto á número de inmigrantes, llegando á ocupar el segundo en las épocas que hemos señalado al hablar de la inmigración española; los 276 llegados en 1857, son en 1869, 1465, es decir casi seis veces más. Muchos de ellos permanecían en la ciudad de Buenos Aires; en una estadística de 1856, Buenos Aires tenía 91.395 habitantes, de los cuales 9489 eran franceses, y solamente 5702 españoles. Y las ideas francesas también se expandían y se expandía su idioma, base de toda enseñanza adelantada[34]. Los franceses no eran sólo agricultores; los había también hombres de letras y artistas, hombres de pensamiento y acción, hombres de comercio é industriales: Bonpland, de todos conocido, y Moussy autor de la Geografía de la confederación, tantas veces citada en este trabajo, y de la Memoria histórica sobre la decadencia y ruina de las misiones jesuíticas del Río de la Plata; el almirante Mouchez, autor de las obras náuticas, aunque sólo fuera visitante; educacionistas como Jacques, Larroque, y Peyret; agricultores como Brougues y Lelong, é industriales como Hileret, el de los ingenios tucumanos, Sansinena, Prat, el de la tintorería, Godet, fabricante de chocolate, Molet, de conservas alimenticias, Berthe, destilero, Lavigne, fabricante de aceite, Bieckert, cervecero... Y las colonias de vascos franceses y las tiendas principales, acumulaban materiales para la nueva nación, por más que durante algún tiempo continuaran formando colonias separadas del resto de la población, y unidas en el recuerdo de la lejana patria, y contribuyera á ello, la aparición de periódicos escritos en la lengua nativa, muchos de éstos suprimidos ó desaparecidos, otros conservados como el Courrier de la Plata, nacido en 1865 y núcleo de la tradición francesa en el Río de la Plata[35].
Después de Francia, los países que más contribuían á poblar estas tierras eran Gran Bretaña, Austria, Suiza, Alemania y Bélgica, cada una trayendo en sus hijos sus caracteres, su inteligencia, sus particularidades.
La inmigración inglesa y alemana merece recuerdo especial; la inglesa sobre todo, más que por el número de sus súbditos que es relativamente insignificante, por los capitales que aportaron y que se fijaron en el país y por las nuevas industrias que introdujeron; es así que al hablar de ellas, se puede recordar el establecimiento de los ferrocarriles norte (1861), sud (1863) y central argentino (1863), la compañía de minas de San Juan (1863), la fábrica de Liebig (1864), el ferrocarril Buenos Aires Ensenada (1865), enfín, el nombre del alemán Felipe Schwarz que establecido en Buenos Aires en 1859, efectúa la primera construcción en el país, de un navío de vapor, para navegación de los ríos interiores.
Aunque las estadísticas sean escasas y los datos locales deficientes, conviene transcribir aquí el cómputo de la población nacional y extranjera y de la distribución geográfica, que nos da Moussy, interesante y útil como término de referencia con el de 1869.
| Provincias | Extranjeros en 1857 | Cifra en 1857 | Total en números redondos en 1860 |
| Entre Ríos | 12.044 | 79.282 | 82.000 |
| Corrientes | 2.006 | 85.447 | 86.000 |
| Santa Fe | 4.304 | 41.261 | 43.000 |
| Córdoba | 380 | 137.079 | 140.000 |
| San Luis | 153 | 37.602 | 38.000 |
| Mendoza | 3.181 | 47.478 | 49.000 |
| San Juan | ? | ? | 50.000 |
| La Rioja | ? | ? | 34.000 |
| Catamarca | ? | ? | 60.000 |
| Santiago del Estero | ? | 77.575 | 80.000 |
| Tucumán | 273 | 84.044 | 85.000 |
| Salta | ? | ? | 70.000 |
| Jujuy | ? | ? | 33.000 |
| Buenos Aires | ? | ? | 330.000 |
| Total | 1.180.000 | ||
| Indios del Sud | 10.000 ? | ||
| — del Norte | 20.000 ? | 30.000 | |
| Indios de la Patagonia | ? | ||
| Total | 1.210.000 |
Todos estos elementos debían traer en el transcurso de algunos años grandes cambios; un día sería una nueva idea, un edificio de formas distintas, el de más allá una industria nueva; así de continuo, en modo que cuando se efectúa el censo de 1869, la población y los caracteres generales del país habían cambiado; el carácter hospitalario de la familia colonial, debía continuar, continúa todavía sobre todo en las provincias; el gaucho con sus caracteres raros, mezcla de menestral y del peregrino de la edad media, como lo ha considerado un distinguido autor, atravesaría los años, cambiaría posiciones, mas seguiría existiendo; la haraganería, que ya en 1853 había hecho fortaleza principal en los empleados de las oficinas públicas[36], seguía conservando su sitio inexpugnable en 1869, lo conservaría en 1880, sería dueña de sus hombres en 1895, cuando el censo revelara cómo había extendido sus fronteras, y el primer centenario de la revolución, invencible en sus asientos la encontraría.
La cria del ganado, que tanto papel desempeñara anteriormente, continuaba predilecta, sobre todo en un principio. Los extranjeros mismos, en algún número se dedicaban á ella, abandonando el comercio[37].