Como síntesis y como prueba de que no obstante ésto, la marcha financiera era buena, tomo de aquel trabajo estos datos bien demostrativos que nos dan también las cifras del estado económico argentino al iniciarse el año 1869, época en que se realiza el primer censo nacional:

Renta
pesos
Presupuesto
pesos
18636.478.00018648.900.000
186812.496.00018699.620.000

Al iniciarse aquel año se tenía pues, por lo menos dentro de las cosas probables, un superávit en el presupuesto.

4. En lo referente á vías de comunicación, debe recordarse que en los primeros años de este período, á las galeras de que hemos hablado en el capítulo anterior, se agregaron en 1855, las «Mensajerías argentinas». Prestó esta empresa servicios inmensos, unió lugares y sirvió para la conducción de pasajeros, correspondencia y noticias con un horario más ó menos fijo según el tiempo lo permitiera. El sistema se extendió, y en 1865 eran muchas las empresas de semejante transporte que existían en la provincia de Buenos Aires, con nombres particulares que querrían arrancar alguna evocación: «La favorecida», «La brisa del desierto», «La protegida», «Los peninsulares», y así muchas otras, que sirvieron mientras el ferrocarril no las substituyó[45].

Los ferrocarriles, acortando las distancias desalojaban las carretas. El 30 de julio de 1857, fué el primer día de júbilo que originó á la Argentina la locomotora; el servicio de trenes inaugurado aquel día, sólo recorría 24.000 varas, del Once á Floresta; en 1860 el espacio cruzado por los rieles alcanzó á 36 kilómetros; en 1865 llegaba á Mercedes, en 1866, Chivilcoy también quedó unido á Buenos Aires y fué entonces de 134 kilómetros la extensión total de las vías del ferrocarril del Oeste, al mismo tiempo que el ferrocarril del Norte permitía desde 1865 trasladarse sobre sus vías de Buenos Aires al Tigre. Poco después y mientras se acercaba por el lado de Buenos Aires el momento en que las vías llegaran á Chascomús, un suceso de importancia mayor para la república entera, de importancia inmensa para el interior, de lujo para el litoral, acaba de realizarse: en 1870—y llegamos á esta fecha, adelantándonos un tanto al límite de este capítulo,—Córdoba y Rosario, las dos ciudades poderosas, la docta y la laboriosa, quedaban unidas para siempre por las cintas de acero propulsoras del progreso. Indudablemente no todas fueron rosas en estas empresas; los capitales no siempre abundaron; fué necesario hacer grandes concesiones de tierras como la que se hizo á la empresa del ferrocarril de Córdoba al Rosario; el público tardó en acostumbrarse á los ferrocarriles, y no sólo en las clases bajas, sino hasta en las cultas; el mismo directorio del primer ferrocarril tuvo necesidad de ver viajar ensayando, al doctor Vélez Sarsfield, para animarse á imitarlo, y que los temores no eran infundados lo probó el descarrilamiento acaecido mientras viajaban las personas que lo componían[46]. Y recordemos por fin el notable signo de progreso que dice Onelli[47]: en 1864 acaece el primer choque de trenes.

Á este período pertenece también la instalación de tramways en la ciudad: el primero, accesorio del ferrocarril del Sud se estableció en 1865; el segundo en 1868, por el ferrocarril del Norte; poco después, en 1869, don Mariano Billinghurst, inauguraba el primer tramway urbano.

El correo estableció el servicio urbano en 1852; se creó en 1862 la dirección general de correos de la República. El telégrafo llegaba en 1860 hasta Moreno; en 1869 hasta el Rosario.

En fin, débese recordar que también corresponde á este período, el desarrollo de las comunicaciones marítimas directas con Europa, debido á la compañía general de transportes marítimos creada con capitales franceses.

5. En todas las industrias los cambios verificados en el corto espacio de años fueron grandes, y puede decirse, en general, que los progresos seguían á la inmigración, y donde ella se establecía allí se implantaban aquéllos.