El otro hecho, la escasez de naturalizados, tiene á mi juicio varias causas. El artículo 20 de la constitución nacional, facilita la adquisición de la ciudadanía á los que la soliciten después de dos años de residencia en el país y aun menos, cuando se prueben servicios á la república. La ley de ciudadanía fecha 8 de octubre 1869, ha facilitado esa adquisición é indicado el procedimiento. Sin embargo, el censo de 1895 tiene este guarismo, exponente de los naturalizados: 1638, cifra tan pequeña que casi no permite tenérsela en cuenta. ¿Cuáles son las causas?

En primer lugar, el hecho de que los extranjeros tienen tantos derechos acordados por la constitución que de poco los aumenta el ser ciudadano.

En segundo, la inercia humana: si se estableciera que son considerados ciudadanos argentinos los extranjeros con residencia de 5, 10, 20 años, que no manifiesten voluntad contraria, el censo habría revelado muchos miles de naturalizados.

En tercer término, el poco cuidado con que se conceden las cartas de ciudadanía; la carta de ciudadanía debe ser acordada como un honor, como lo era en la antigua Roma: cualquier extranjero honrado que ve la manera en que, sea por culpa de los hombres ó por culpa de la ley se conceden cartas de ciudadanía á los elementos extranjeros más bajos é inconscientes, en las proximidades de las elecciones é inscripciones cívicas, prefiere no colocarse en igual rango que ese elemento. Y así se pierden buenos ciudadanos y se adquiere sólo la escoria venal.

Es así que miles de extranjeros son argentinos de corazón, son padres de argentinos, están vinculados íntimamente á nuestra vida y sin embargo no tienen carta de ciudadanía, ni la ley los reconoce ciudadanos.

Las páginas que anteceden dicen á las claras que tampoco en el período á que este capítulo se refiere, quedó terminada la formación de la nacionalidad argentina, de la nueva raza histórica. La germinación continúa, pero falta mucho para que la constitución quede acabada.

2. La vida política, económica é industrial, acompaña las transformaciones: unas veces con relación á ella, otras veces sin relación directa.

Encierra el tiempo comprendido entre los dos censos nacionales, casi todo el período presidencial de Sarmiento, el de Avellaneda, Roca, Juárez Celman-Pellegrini, Saenz Peña-Uriburu. Época de luchas políticas cruentas, que tiene en su triste haber, la revolución de López Jordán, la de Mitre contra Sarmiento, de Tejedor contra Avellaneda y Roca, que dió Buenos Aires á la nación, deshaciendo el resto de localismos existentes; la revolución de 1890, las innumerables intervenciones á las provincias para dar término á revoluciones locales ó á desacuerdos entre poderes. Hechos todos que demuestran que la conciencia de los deberes ciudadanos, el respeto á las instituciones y á la patria, eran desconocidos por pueblos ó gobiernos; en una palabra, que las ideas de gobierno y administración no habían adquirido fundamentos sólidos y que la transformación era también necesaria á este respecto.


La vida económica debió soportar el contragolpe de aquellas situaciones, y se tuvo el problema financiero como una de las cuestiones más graves de que debieron ocuparse los gobiernos.