Durante la presidencia de Sarmiento, los gastos públicos aumentaron en proporciones considerables, pero la renta pública aumentada también en proporción parecida, impidió el desequilibrio. Data de esta época la fundación del Banco Nacional con el principal propósito de dar un corte á la anarquía monetaria del interior.
En los primeros años del período del doctor Avellaneda, se produce una violenta crisis: el medio circulante, elevado á grandes cantidades, y el fácil crédito, su concomitante, produjeron la suba de los valores. Poco después los billetes de los bancos Nacional y de la Provincia, eran inconvertibles; el malestar económico denunció los perjuicios que tal situación acarreaba. Avellaneda con una tenacidad y patriotismo que no han sido tenidos suficientemente en cuenta, se propuso legar á las futuras generaciones el recuerdo de un gobierno ejemplar en los manejos de los dineros públicos; se ahorró por todos los medios; se suspendió la ejecución de las obras públicas que no se reputaron indispensables, se disminuyeron los sueldos, se aligeró el presupuesto en todas las formas imaginables.
No sucedió otro tanto con la presidencia de Roca; del trabajo del doctor Terry citado, tomo estos y siguientes significativos datos:
| Deuda consolidada | 1880 | 57.079.000 |
| — | 1884 | 122.603.000 |
| Gastos: Presupuesto | 1881 | 19.836.000 |
| — | 1885 | 43.000.000 |
| Renta 1881 | 24.000.000 | |
| — 1884 | 37.000.000 | |
La renta aumenta de continuo, pero ya no existe el equilibrio; los gastos no están en proporción y como lógica consecuencia, la deuda continúa en aumento. Comienza la desconfianza; los giros y extracciones representan enormes sumas, los bancos son impotentes para sostenerse y se produce de nuevo la inconversión.
Llega luego la presidencia de Juárez Celman: el país próspero hace que la renta pública aumente cada vez más; en el primer año de este gobierno ella representa 57.000.000; renace la tranquilidad y se fundan nuevos bancos. Pero desgraciadamente el fenómeno del desequilibrio en los gastos se repite. El presupuesto de gastos es enorme, y si es de 47.000.000 de pesos lo que se presupuesta para gastos, esa cifra no es sino aparente, pues hay cerca de 26.000.000 de pesos que se gastan fuera de presupuesto. Las circulaciones fiduciarias abundan nuevamente y los grandes negocios se suceden hasta 1890 en que el presupuesto se ha elevado á 71.469.000 pesos y la deuda pública á 355.000.000 de pesos. Vuelve la desconfianza, el malestar y por fin la revolución.
En las dos presidencias siguientes, de Pellegrini y Sáenz Peña, la situación se remedió en lo que se pudo, y la marcha económica del país fué regular; no obstante, datan de la época otras emisiones y empréstitos que se agregaron á los anteriores.
En la misma situación se encontró el país en la presidencia de Uriburu, en la que los presupuestos tuvieron además que soportar los gastos impuestos por la necesidad de la provisión de armamentos para una guerra que se creía próxima.
Á pesar de tantas novedades en materia financiera el país prosperó mucho, pero el crédito externo se había resentido, y pasarían largos años antes de que el nombre argentino no despertara irónicos recuerdos en los hombres de banca de Europa.