—Cuando era mi amor, al parecer.

—Perfectamente bien dicho—le dije—su amor al parecer.

Ella me miró entonces, devolviéndome la sonrisa.

—No…

Y se calló.

—¿No… qué? Concluya.

—¿Para qué? Es una zoncera.

—No importa; concluya.

Ella se echó a reir:

—¿Para qué? En fin…¿no supondrá que no era al parecer?