—Gabriela Borja de Jarque...
—¡Ah!—exclamó Insúa y volvió la cara a la pared, penetrado hasta la médula de los huesos por el recuerdo de la noche de la revolución.
—Por mal nombre—asentó el paisano—le llaman la Casa de los Cuervos.
SEGUNDA PARTE
—Gabriela Borja de Jarque...
—¡Ah!—exclamó Insúa y volvió la cara a la pared, penetrado hasta la médula de los huesos por el recuerdo de la noche de la revolución.
—Por mal nombre—asentó el paisano—le llaman la Casa de los Cuervos.
SEGUNDA PARTE