—¿Que Rosarito se casa?—interrogó en el colmo de la estupefacción el maestro.—¿Con quién dicen que se casa?
—Con Insúa, con Francisco Insúa, que ha venido a eso, a casarse...
El maestro sonrió con tristeza, deshecha su ilusión.
—No es verdad—dijo sacudiendo la cabeza.—Francisco no ha venido.
Y entonces Zavalla, simulando una gran sorpresa, exclamó:
—¿Que no ha venido Francisco? ¿Y entonces dónde está?
Don Serafín recapacitó un segundo, bajo la mirada inquisidora de Zavalla.
—En lo de doña Carmen de Borja, respondió.
—¿En la Casa de los Cuervos? Allí estuvo, pero ahora...
—Ahora, ahora está allí.