E el conde le preguntó como fuera aquello:

—Señor conde—dijo Patronio—porque estas son dos cosas non vos las podría decir en uno: decirvos he primero de lo que contesció al Bien et al Mal, et decirvos he después, lo que contesció al homne bueno con el loco.

Señor conde, el Bien et el Mal acordaron de facer su compañía en uno. Et el Mal que es más acucioso et siempre anda con revuelta et non puede folgar sinón revolver algún engaño et algún mal, dijo al Bien: que sería buen recabdo que hobiesen algún ganado con que se pudiesen mantener. Et al Bien plogó desto. Et acordaron de haber ovejas.

Et luego que las ovejas fueron paridas, dijo el Mal al Bien que escogiese en el esquilmo daquellas ovejas. Et el Bien como es bueno et mesurado non quiso escoger, et el Bien dijo al Mal que escogiese él. Et el Mal porque es malo et derranchado, plogol ende, et dijo; que tomase el Bien los corderuelos así como nascían, et él, que tomaría la leche et la lana de las ovejas. Et el Bien dió a entender que se pagaba desta partición.

Et el Mal, dijo; que era bien que hobiesen puercos: et al Bien plogo desto. Et desque parieron dijo el Mal: que, pues el Bien tomara los fijos de las ovejas et él la leche et la lana, que tomase agora la leche et la lana de las puercas, et que tomaría él los fijos. Et el Bien tomó aquella parte.

Et después dijo el Mal: que pusiesen alguna hortaliza: et pusieron nabos. Et desque nacieron, dijo el Mal al Bien: que non sabía que cosa era lo que non veía, mas, porque el Bien viese lo que tomaba que tomase las fojas de los nabos que parescían et estaban sobre tierra, et que tomaría él lo que estaba so tierra; et el Bien tomó aquella parte.

E después, pusieron coles: et desque nascieron, dijo el Mal que, pues el Bien tomara la otra vez de los nabos lo que estaba sobre tierra, que tomase agora de las coles lo que estaba so tierra: et el Bien tomó aquella parte.

E despues dijo el Mal al Bien; que sería buen recabdo que hobiesen una mujer que los serviese. Et al Bien plogo desto. Et desque la hobieron, dijo el Mal que tomase el Bien de la cinta contra la cabeza, et que él tomaría de la cinta contra los pies: et el Bien tomó aquella parte. Et así fué que la parte del Bien facía lo que cumplía en casa, et la parte del Mal era casada con él et había de dormir con su marido.

E la mujer fue en cinta et encaesció de un fijo. Et desque nasció, quiso la madre dar al fijo de mamar; et cuando el Bien esto vió, dijo que non lo ficiese, ca la leche de la su parte era, et que non lo consintiría en ninguna manera. E cuando el Mal vino alegre por veer el su fijo quel nasciera, falló que estaba llorando, et preguntó a su madre que por qué lloraba. E la madre le dijo que porque non mamaba. Et dijol el Mal quel diese a mamar. Et la mujer le dijo que el Bien gelo defendiera diciendo que la leche era de su parte.

E cuando el Mal esto oyó, fué al Bien et dijol riendo et burlando que ficiese dar la leche a su fijo. Et el Bien dijo que la leche era de su parte et que non lo faría. E cuando el Mal esto oyó comenzol de afincar ende. Et desque el Bien vió la priesa en que estaba el Mal dijol: