Et tengo que, si los que tan bien non lo acertaron en vuestro servicio, fueron tales como estos, et sopieran cuanto bien les vino por esto que ficieron, non lo erraran como erraron; pero vos, señor conde, por vos facer algun yerro algunos que lo non debían facer nunca vos por eso dejedes de facer bien, ca los que vos yerran, más yerran a si mismos que a vos. Et parad mientes que, si algunos vos erraron, que muchos otros vos servieron; et más vos cumplió el servicio que aquellos vos ficieron, que vos empeció, nin vos tovo mengua los que vos erraron. Et non creades que de todos los que vos facedes bien, que de todos tomaredes servicio, mas un tal acaescimiento vos podrá acaescer: que uno vos fará tal servicio que ternedes por bien empleado cuanto bien facedes a los otros.

E el conde tovo este por buen consejo et por verdadero.

Et entendiendo don Johan que este ejiemplo era muy bueno, fízolo escribir en este libro, et fizo estos viesos que dicen así:

Maguer que algunos te hayan errado,

Nunca dejes de facer aguisado[45].

[45] Acerca de los sucesos narrados en esta singular relación escribe el puntual historiador Don Luis de Salazar y Castro en su Casa de Lara t.º III pág. 257, rectificando nombres y genealogías.

EJEMPLO XLV

De lo que contesció a un homne que se fizo amigo et vasallo del Diablo.

Fablaba una vez el conde Lucanor con Patronio, su consejero en esta guisa:

—Patronio, un homne me dice que sabe muchas maneras también de agüeros como de otras cosas, en como podré saber las cosas que son por venir et como podré facer muchas arterías con que podré aprovechar mucho mi facienda, pero en aquellas cosas tengo que non se puede escusar de haber y pecado. Et por la fianza que de vos he, ruégovos que me consejedes lo que faga en esto.