Cuando el rey que andaba por loco oyó decir estas palabras al angel, dejose caer ante él llorando muy fieramente et creyó todo lo quel dicía et adorol por reverencia de Dios cuyo angel mensajero era, et pidiol merced que se non partiese ende fasta que todas las gentes se ayuntasen porque publicase este tan grant miraglo que Nuestro Señor Dios ficiera. Et el angel fízolo así. Et desque todos fueron ayuntados, el rey predicó et contó todo el pleito como pasara. Et el angel, por voluntad de Dios, paresció a todos manifiestamente et contóles eso mismo.
Entonce el rey fizo cuantas enmiendas pudo a Nuestro Señor Dios; et entre las otras cosas, mandó que por remembranza desto, que en todo su regno para siempre fuese escripto aquel vieso que él revesara con letras de oro. Et oí decir que hoy en día así se guarda en aquel regno. Et esto acabado fuese el angel para Nuestro Señor Dios quel enviara, et fincó el rey con sus gentes muy alegres et muy bien andantes. Et dallí adelante fué el rey muy bueno para servicio de Dios et pro del pueblo et fizo muchos buenos fechos por que hobo buena fama en este mundo et meresció la gloria del paraiso, la cual él nos quiera dar por la su merced.
Et vos señor conde Lucanor, si queredes haber la gracia de Dios et buena fama del mundo facet buenas obras, et entre todas las cosas del mundo vos guardat de soberbia et set homildoso sin beguenería et sin hipocresía; pero la humildat, sea siempre guardando vuestro estado en guisa que seades homildoso, mas non homillado. Et los poderosos soberbios nunca fallan en vos humildat con mengua, nin con vencimiento, mas todos los que se vos homillasen fallen en vos siempre homildat de vida, et de buenas obras complida.
Al conde plogo mucho con este consejo, et rogó a Dios quel enderezase por quel pudiese todo esto cumplir et guardar.
Et porque don Johan se pagó mucho además deste enjiemplo, fízolo poner en este libro et fizo estos viesos que dicen así:
Los derechos homildosos Dios mucho los ensalza,
A los que son soberbios fiérelos peor que maza[50].
[50] Según Menéndez Pelayo, este cuento no es de D. Juan Manuel; es innegable su importancia, sin embargo; procede del Gesta romanorum esta leyenda del Emperador soberbio; dió argumento al Auto del Emperador Juvencio, de nuestro teatro primitivo, y a la comedia de D. Rodrigo de Herrera Del cielo viene el buen Rey.
SEGUNDA PARTE DEL LIBRO
DEL CONDE LUCANOR ET DE PATRONIO
Razonamiento que face don Juan por amor de don Jaime, Señor de Xérica.