E desta razón non plogo mucho al ermitaño, ca él conoscía muy bien al rey et sabía que era homne muy guerrero et que había muertos, et robados, et desheredados muchas gentes, et siempre le viera facer vida muy contralla de la suya et aún, que parescía muy alongado de la carrera de salvación: et por esto estaba el ermitaño de muy mal talante.
Et desque Nuestro Señor Dios lo vió asi estar, enviol decir con el su angel; que non se quejase nin se maravillase de lo quel dijiera, ca cierto fuese que más servicio ficiera a Dios et más meresciera el rey Richalte en un salto que saltara, que el ermitaño en cuantas buenas obras ficiera en su vida.
E el ermitaño se maravilló ende mucho, et preguntol como podia esto seer.
Et el angel le dijo: que sopiese que el rey de Francia, et el rey de Inglaterra et el rey de Navarra pasaron a Ultramar. Et el día que llegaron al puerto, yendo todos armados para tomar tierra, vieron en la ribera tanta muchedumbre de moros que tomaron dubda si podrían salir a tierra. E estonce el rey de Francia envió decir al rey de Inglaterra que viniese a aquella nave a do él estaba et que acordarían como habían de hacer. Et el rey de Inglaterra que estaba en su caballo cuando esto oyó, dijo al mandadero del rey de Francia, quel dijiese de su parte, que bien sabía que él había fecho a Dios muchos enojos et muchos pesares en este mundo et que siempre le pidiera merced quel trajiese a tiempo quel ficiese emienda por el su cuerpo, et que, loado a Dios, que veía el día que él deseaba mucho; ca si allí muriese, pues había fecho la emienda que pidiera ante que de su tierra se partiese, et estaba en verdadera penitencia, que era cierto quel habría Dios merced al alma, et que, si los moros fuesen vencidos, que tomaría Dios mucho servicio, et serían todos muy de buena ventura.
Et de que esta razón hobo dicha, acomendó el cuerpo et el alma a Dios et pidiol merced quel acorriese, et signose del signo de la santa cruz et mandó a los suyos quel ayudasen. Et luego dió de las espuelas al caballo et saltó en la mar contra la ribera do estaban los moros. Et como quiera que estaban cerca del puerto, non era la mar tan baja que el rey et el caballo non se metiesen todos so el agua, en guisa que non paresció dellos ninguna cosa; pero Dios, así como Señor tan piadoso et de tan grant poder, et acordándose de lo que dijo en el Evangelio; que non quiere la muerte del pecador sinón que se convierta et viva, acorrió entonce al rey de Inglaterra et librol de muerte para este mundo et diol vida perdurable para siempre et escapol de aquel peligro del agua. Et enderezó a los moros.
Et cuando los ingleses vieron facer esto a su Señor, saltaron todos en la mar en pos dél et enderezaron todos a los moros. E cuando los franceses vieron esto, tovieron que les era mengua grande, lo que ellos nunca solían sofrir, et saltaron luego todos en la mar contra los moros. Et desque los vieron venir contra sí, et vieron que non dubdaban la muerte, et que vinían contra ellos tan buenamente, non los osaron asperar et dejáronles el puerto de la mar et comenzaron a fuir. Et desque los cristianos llegaron al puerto mataron muchos de los que pudieron alcanzar et fueron muy bien andantes, et ficieron dese camino mucho servicio a Dios. Et todo esto bien vino por aquel salto que fizo el rey Richalte de Inglaterra.
Et cuando el ermitaño esto oyó, plogol ende mucho et entendió quel facía Dios muy grant merced en querer que fuese él compañón en paraíso de homne que tal servicio ficiera a Dios, et tanto ensalzamiento en la fe católica.
Et vos, señor conde Lucanor, si queredes servir a Dios et facerle emienda de los enojos quel habedes fecho, guisat que ante que partades de vuestra tierra, emendedes lo que habedes fecho a aquellos que entendedes que feciestes algun daño. Et faced penitencia de vuestros pecados et non paredes mientes al ufana del mundo sin pro, et que es toda vanidat nin creades a muchos que vos dirán que fagades mucho por la valía, e esta valía dicen ellos por mantener muchas gentes et non catan si han de que lo pueden complir, et non paran mientes como acabaron o cuantos fincaron de los que non cataron sinón por esta que ellos llaman grant valía o como son poblados los sus solares. Et vos, señor conde Lucanor, pues decides que queredes servir a Dios et facerle emienda de los enojos quel feciestes non querades seguir esta carrera que es de ufana et llena de vanidat. Mas, pues Dios vos pobló en tierra quel podades servir contra los moros tan bien en mar como por tierra, facet vuestro poder por que seades seguro de lo que dejades en vuestra tierra. Et esto fincando seguro, et habiendo fecho emienda a Dios de los yerros que ficiestes, por que estedes en verdadera penitencia, por que de los bienes que fecierdes hayades de todos merescimiento, et faciendo esto podedes dejar todo lo al, et estar siempre en servicio de Dios et acabar así vuestra vida. Et faciendo esto, tengo, que ésta es la mejor manera que vos podedes tomar para salvar el alma guardando vuestro estado et vuestra honra. Et debedes crer que por estar en servicio de Dios non morredes ante, nin vivredes más por estar en vuestra tierra. Et si muriéredes en servicio de Dios, viviendo en la manera que vos yo he dicho, seredes martir et muy bien aventurado, et aunque non murades por armas, la buena voluntat et las buenas obras vos farán martir, et aun los que mal quisieren decir, non podrían; ca ya todos veien que non dejades nada de lo que debedes facer de Caballería, mas que queredes seer caballero de Dios et dejades de ser caballero del diablo et de la ufana del mundo que es fallescedera. E agora, señor conde, vos he dicho el mio consejo segund me lo pidiestes, de lo que entiendo como podedes mejor salvar el alma segund el estado que tenedes. Et semejaredes a lo que fizo el rey Richalte de Inglaterra en el salto e buen fecho que fizo.
E al conde Lucanor, plogo mucho del consejo que Patronio le dió, et rogó a Dios quel guisase que lo pudiese facer como él dicía et como el conde lo tenía en corazon.
Et veyendo don Johan, que este ejemplo era bueno, mandolo poner en este libro, et fizo estos viesos en que se entiende abreviadamente todo el enjiemplo. Et estos viesos dicen así: