Et, señor Conde Lucanor, bien cred por cierto que todas estas cosas bien así como los cristianos las creen, que bien así son, mas los cristianos que non son muy sabios, nin muy letrados, créenlas simplemente como las cree la Sancta Madre Eglesia et en esta fe et en esta creencia se salvan; mas, si lo quisiéredes saber cómo es et cómo puede ser et cómo debia seer, fallarlo hedes más declarado que por dicho et por seso de homne se puede decir et entender en el libro que don Johán fizo a que llaman De los Estados, et tracta de cómo se prueba por razón, que ningun cristiano nin pagano, nin hereje, nin judío, nin moro, nin homne del mundo, non pueda decir con razón que el mundo non sea criatura de Dios, et que, de necesidat, conviene que sea Dios facedor, et criador, et obrador de todos, et en todas cosas: et que ninguna non obra en El. Et otrosí, tracta cómo puede ser et cómo et por cuales razones puede seer et debe seer que Jesu Cristo fuese et es verdadero Dios et verdadero homne; et cómo puede ser que los sacramentos de Sancta Eclesia hayan aquella virtud que Sancta Eglesia dice et cree. Et otrosí, tracta de cómo se prueba por razón que el homne es compuesto de alma et de cuerpo, et que las almas ante de la resurrección habrán gloria o pena por las obras buenas o malas que hobieron fechas seyendo ayuntadas con los cuerpos, segund sus merescimientos, et despues de la resurrección que la haberán ayuntadamente el alma et el cuerpo; et que asi como ayuntadamente ficieron el bien o el mal, que así ayuntadamente hayan el gualardón o la pena.
Et, señor conde Lucanor, en esto que vos he dicho que fallaredes en aquel libro, vos digo asaz de las dos cosas primeras que convienen para salvamiento de las almas, que son: la primera, que haya homne et viva en ley de salvación; et la segunda, que crea toda su ley et todos sus articlos et que non dubde en ninguno dellos. Et porque las otras dos, que son: cómo puede homne et debe facer buenas obras para salvar el alma et guardarse de facer las malas por escusar las penas del infierno, comoquier que en aquel mismo libro tracta desto asaz complidamente, pero, porque esto es tan mester de saber et complir tanto, et porque por aventura algunos leerán este libro et non leerán el otro, quiero yo aqui fablar desto; pero, so cierto, que non podría decir complidamente todo lo que para esto sería mester; pero, diré ende segund el mío poco saber lo que Dios me enderece a decir, et quiera El por la su piedat que diga lo que fuere su servicio et provechamiento de los que lo leyeren et lo oyeren.
Pero ante que fable en estas dos maneras—cómo se puede et debe homne guardar de facer malas obras, para escusar las penas del Infierno, et facer las buenas para ganar la gloria del Paraiso—diré un poco cómo es et cómo puede seer que los Sacramentos sean verdaderamente asi como lo tiene la Sancta Eglesia de Roma. Et esto diré aquí, porque non fabla en ello tan declaradamente, el dicho libro, que don Johan fizo.
Et fablaré primero en el sacramento del cuerpo de Dios; que es el sacramento de la hostia, que se consagra en el altar; et comienzo en este, porque es el más grave de lo creer que todos los sacramentos: et probándose este por buena et por derecha razón todos los otros se prueban. Et con la merced de Dios, desque este hobiere probado, yo probaré tanto de los otros con buena razón, que todo homne aunque non sea cristiano, et haya en si razón et buen entendimiento, entendrá que se prueba con razón—que para los cristianos non cumple de catar razon, ca tenudos son de lo creer pues es verdat et lo cree Sancta Eglesia et como quier que esto les cumple asaz, pero non les empesce saber estas razones, que ya desuso en aquel libro se prueba por razón, que forzadamente habemos a saber et creer que Dios es criador et facedor de todas las cosas et ninguna non obra en El.
Et otrosí, es probado que Dios crió el homne et que non fué criado solamente por su naturaleza, mas que lo crió Dios de su propia voluntat; et otrosí que lo crió compuesto de alma et de cuerpo que es cosa corporal et cosa espiritual, et que es compuesto de cosa duradera et cosa que se ha de corromper, si estas son el alma et el cuerpo, et que para estas haber amas gloria o pena, convinía que Dios fuese Dios et homne; et todo esto se muestra muy complidamente en aquel libro que dicho es.
Et pues es probado que Jesu-Cristo fué et es verdaderamente Dios, et Dios es todo poder complido, non puede ninguno negar que el sacramento que El ordenó que lo non sea, et que non haya aquella virtud que El en el sacramento puso: pero que si alguno dijiere que esto tañe en fe et que él non quiere haber fe sinón en cuanto se mostrare por razón, digo yo, que demás de muchas razones que los Sanctos et los Doctores de sancta eglesia ponen, que digo yo esta razón:
Cierto es que Nuestro Señor Jesu-Cristo verdadero Dios et verdadero homne, seyendo el jueves de la cena a la mesa con sus Apóstoles, sabiendo que otro día debia seer fecho sacrificio del su cuerpo, et sabiendo que los homnes non podian seer salvos del poder del Diablo,—en cuyo poder eran caidos por el pecado del primer homne, nin podian seer redemidos sinón por el sacrificio que del se había de facer—, quiso por la su grant bondat sofrir tan grant pena como sufrió en la su pasion, et por aquel sacrificio que fué fecho del su cuerpo, fueron redemidos todos los sanctos que eran en el Limbo, ca nunca ellos pudieran ir al Paraiso sinón por el sacrificio que se fizo del cuerpo de Jesu-Cristo; et asín tienen los Sanctos et los Doctores de Sancta Eglesia, et es verdat, que tan grande es el bien et la gloria del Paraiso que nunca lo podría homne haber, nin alcanzar, sinón por la pasión de Jesu-Cristo, e por los merescimientos de Sancta María et de los otros Sanctos. Et por aquella sancta et aprovechosa pasión fueron salvos et redemidos todos los que fasta entonce eran en el Limbo et serán redemidos todos los que murieren et acabaren derechamente en la sancta fe católica. Et porque Jesu-Cristo segund homne había de morir, et non podía fincar en el mundo et El era el verdadero cuerpo por que los homnes habían a seer salvos, quísonos dejar el su cuerpo verdadero asi complido como lo El era en que se salvasen todos los derechos et verdaderos cristianos; et por esta razón, tomó el pan et bendíjolo et partiolo et diolo a sus disciplos et dijo: «Tomat et comet, ca este es el mio cuerpo» et después tomó el caliz et dió gracias a Dios et dijo: «Bebet todos este, ca esta es la mi sangre»: et allí ordenó el sacramento del su cuerpo. Et debedes saber, que la razón porque dicen que tomó el pan et bendíjolo et partiolo es esta: cada que Jesu-Cristo bendicía el pan luego el pan era partido tan egual como si lo partiese con el más agudo cochiello que pudiese seer. Et por esto dice el Evangelio, quel conoscieron los apóstoles después que resucitó en el partir del pan—, ca por partir el pan en otra manera que como todos lo parten, non había la Sancta Escriptura por que facer mención del partir del pan, mas fácelo porque Jesu-Cristo partia siempre el pan mostrando como lo podia hacer tan maravillosamente.
Et otrosí, dejó este sancto sacramento porque fincase en su remembranza. Et pues asi se prueba que Jesu-Cristo es verdadero Dios et asi como Dios pudo facer todas las cosas, et es cierto que fizo et ordenó este sacramento, non puede decir ninguno con razón que non lo debía ordenar así como lo fizo; et que non ha complidamente aquella virtud que Jesú, verdadero Dios, en él puso.
Et el baptismo, otrosí, todo homne que buen entendimiento haya, por razón debe entender que este sacramento se debió facer et era muy grand mester, ca bien entendedes vos que como quier que el casamiento sea fecho por mandado de Dios et sea uno de los sacramentos; pero, porque en la manera de la engendración non se puede escusar algun deleite, por ventura non tan ordenado como sería mester, por ende todos los que nascieron et nascerán por engendramiento de homne et de mujer nunca fué nin será ninguno escusado de no nascer en el pecado deste deleite. Et a este pecado llamó la escritura pecado original, que quiere decir segund nuestro lenguaje, pecado del nascimiento; et porque ningund homne que esté en pecado non puede ir a paraiso, por ende, fué la merced de Dios de dar manera como se alimpiase este pecado; et para lo alimpiar ordenó nuestro Señor Dios en la primera ley la circuncisión; et como quier que en cuanto duró aquella ley cumplían aquel sacramento, porque entendades que todo lo que en aquella ley fué ordenado, que todo fué por figura de esta sancta ley que agora habemos, debédeslo entender señaladamente en este sacramento del baptismo, ca entonce circuncidaban los homnes et ya en esto paresce que esa figura que de otra guisa habia de seer, ca vos entendedes que el sacramento complido egualmente se debe facer pues el circuncidar non se puede facer sinón a los varones; pues si non se puede ninguno salvar del pecado original sinón por la circuncisión, cierto es que las mujeres que non pueden este sacramento haber, non pueden seer alimpiadas del pecado original. Et asi, entendet que la circuncisión, que fué figura del alimpiamiento que se había de ordenar en la sancta fe católica que nuestro señor Jesu-Cristo ordenó así como Dios. Et cuando El ordenó este sancto sacramento quísolo ordenar habiendo recebido en sí el sacramento de la circuncisión, et dijo que non viniera él por menguar, nin por desfacer la ley, sinón por la complir, et cumplió la primera ley en la circuncisión, et la segunda, que él ordenó, recibiendo el baptismo de otri, como lo recebió de Sant Johan Baptista.
Et porque entendades que el sacramento que él ordenó del baptismo es derechamente ordenado para alimpiar el pecado original, parad en ello bien mientes et entenderedes cuanto con razón es ordenado: