Otrosí, otro caballero de parte de aquel señor que era muerto, ante que sopiese de la muerte de su señor, había muerto el señor de la otra parte. Et así fué aquella lit de todas partes mala et ocasionada.
Et desque la lit fué pasada et el caballero sopo la desaventura quel acaesciera por matar en aquella ocasión a su señor et a su padre, enderezó a casa de todos los reyes et grandes señores que había en aquellas comarcas et trahendo las manos atadas et una soga a la garganta, dicía a los reyes et señores que iba: que si ningún homne merescía muerte de traidor por matar su señor et su padre, que la merescía él; et que les pidía él por merced que cumpliesen en él lo que fallasen quél merescía, pero si alguno dijiera que los matara por talante de facer traición, que él se salvaría ende como ellos fallasen que lo debía facer.
Et desque los reyes et los señores sopieron cómo acaesciera el fecho, todos tovieron que comoquier que él fuera muy mal ocasionado, que non ficiera cosa porque meresciera haber ninguna pena, ante le preciaron mucho et le fecieron mucho bien por la grand lealtad que ficiera en ferir a su padre por escapar a su señor. Et todo esto fué porque, comoquier que él fizo mala obra, non la fizo mal, nin por escogimiento de facer mal.
Et asi, señor Conde Lucanor, debedes entender por estos enjiemplos la razón porque las obras para que el homne vaya a Paraiso es mester que sean buenas, et bien fechas, et por escogimiento. Et las por quel homne ha de ir al Infierno conviene que sean malas, et mal fechas, et por escogimiento; et esto que dice que sean bien fechas, o mal, et por escogimiento es en la entención; ca si quier dijo el poeta: «Quicquid agant hómines Intencio judicat omnes», que quiere decir: quequier que los homnes fagan todos serán juzgados por la entención a que lo ficieren.
Agora, señor conde Lucanor, vos he dicho las maneras porque yo entiendo que el homne puede guisar que vaya a la gloria del Paraiso et sea guardado de ir a las penas del Infierno. Et aún porque entendades cuanto engañado es el homne en fiar del mundo, nin tomar lozanía, nin soberbia, nin poner grand esperanza en su honra, nin en su linaje, nin en su riqueza, nin en su mancebía, nin en ninguna buena andanza que en el mundo pueda haber, fablarvos he un poco en dos cosas porque entendades que todo homne que buen entendimiento hobiese debía facer esto que yo digo.
La primera, qué cosa es el homne en si: et quien en esto cuidare entendrá que non se debe el homne mucho presciar: la otra, qué cosa es el mundo et cómo pasan los homnes en él, et qué gualardón les da de lo que por él facen; quien de esto cuidare si de buen entendimiento fuere, entendrá que non debría facer por él cosa porque perdiese el otro que dura sin fin.
La primera, qué cosa es el homne en sí; ciertamente esto tengo que sería muy grave de decir todo, pero, con la merced de Dios, decirvos he yo tanto que cumpla asaz para que entendades lo que yo vos quiero dar a entender.
Bien cred, señor conde, que entre todas las animalias que Dios crió en el mundo, nin aun de las corporales, non crió ninguna tan complida, nin tan menguada como el homne. Et el complimiento que Dios en él puso non es por al sinón porquel dió entendimiento, et razón, et libre albedrío, porque quiso que fuese compuesto de alma et de cuerpo; mas, desta razón non vos fablaré más, que es ya puesto en otros logares asaz complidamente en otros libros que don Johan fizo; mas, fablarvos he en las menguas et vilezas que el homne ha en si, en cosas, tanto como otras animalias; et en cosas, más que otra animalia ninguna.
Sin dubda, la primera vileza que el homne ha en si, es la manera de que se engendra, también de parte del padre como de parte de la madre, et otrosí la manera cómo se engendra. Et porque este libro es fecho en romance—que lo podrían leer muchas personas tambien homnes como mujeres que tomarían vergüenza en leerlo, et aún non ternian por muy guardado de torpedat al que lo mandó escribir,—por ende non fablaré en ello tan declaradamente como podría, pero el que lo leyere, si muy menguado non fuere de entendimiento, asaz entendrá lo que a esto cumple.
Otrosí, después que es engendrado en el vientre de su madre non es el su gobierno sinón de cosas tan sobejanas que naturalmente non pueden fincar en el cuerpo de la mujer sinón en cuanto está preñada. Et esto, quiso Dios que naturalmente hobiesen las mujeres aquellos humores sobejanos en los cuerpos, de que se gobernasen las criaturas: otrosí, el logar en que están, es tan cercado de malas humidades et corrompidas, que sinón por una teliella muy delgada que crió Dios que está entre el cuerpo de la criatura et aquellas humidades, que non podría vevir en ninguna manera.