Et asi, señor Conde Lucanor, pues veedes manifiestamente que el homne ha en sí todas estas menguas, parad mientes si face muy desaguisado en tomar en si soberbia, nin lozanía desaguisada.
La otra: que fabla del mundo, se parte en tres partes: la primera, qué cosa es el mundo; la segunda cómo pasan los homnes en él; la tercera qué gualardón les da de lo que por él facen.
—Ciertamente, señor conde, quien quisiese fablar en estas tres maneras complidamente, habría manera asaz para facer un libro, mas porque he tanto fablado tomo recelo que vos et los que este libro leyeren me ternedes por muy fablador o tomaredes dello enojo, por ende non vos fablaré sinón lo menos que yo pudiere en esto, et facervos he fin a este libro, et ruégovos que non me afinquedes más, ca en ninguna manera non vos respondería más a ello, nin vos diría otra razón más de las que vos he dicho. Et lo que agora vos quiero decir es esto: que la primera de las tres cosas; qué cosa es el mundo: ciertamente esto seríe grand cosa de decir, mas yo decirvos he lo que entiendo lo más brevemente que pudiere.
Este nombre del mundo, tómase de movimiento et de mudamiento, porque el mundo siempre se mueve et siempre se muda, et nunca está en un estado, nin él, nin las cosas que están en él son, et por esto ha este nombre. Et todas las cosas que son criadas son mundo, mas él es criatura de Dios et El lo crió cuando El tovo por bien et durará cuanto El toviere por bien. Et Dios solo es el que sabe cuando se ha de acabar et qué será despues que se acabare.
La segunda, cómo pasan en él los homnes, otrosí sin dubda sería muy grave de se decir complidamente. Et los homnes todos pasan en el mundo en tres maneras: la una es, que algunos ponen todo su talante et su entendimiento en las cosas del mundo, como en riquezas, et en honras, et en deleites, et en complir sus voluntades en cualquier manera que pueden non catando al sinón a esto, asi que dicen que en este mundo pasasen ellos bien, ca del otro nunca vieron ninguno que les dijiese cómo pasaban los que allá eran. La otra manera es, que otros pasan en el mundo cobdiciando facer tales obras por que hobiesen la gloria del Paraiso, pero non pueden partirse del todo de facer lo que les cumple para guardar sus faciendas et sus estados, et facen por ello cuanto pueden et, otrosí, guardan sus almas cuanto pueden. La tercera manera es, que otros pasan en este mundo teniendose en él por estraños et entendiendo que la principal razón para que el homne fué criado, es para salvar el alma et pues nascen en el mundo para esto, que non deben facer al, sinón aquellas cosas por que mejor et más seguramente pueden salvar las almas.
La primera manera, de los que ponen todo su talante et su entendimiento en las cosas del mundo, ciertamente son estos tan engeñados [engañados] et facen en ello tan sin razón et tan grand su daño et tan grand poco seso; que non ha homne en el mundo que complidamente lo pudiese decir; ca vos sabedes que non ha homne del mundo que diese por una cosa que valiese diez marcos ciento, que todos non toviesen que era asaz de mal recabdo; pues el que da el alma que es tan noble criatura de Dios, al Diablo que es enemigo de Dios, et dal el alma por un placer o por una honra que por aventura non le durará dos días—et por mucho quel dure en comparación de la pena del Infierno en que siempre ha de durar non es tanto como un día,—demás, que aun en este mundo aquel placer o aquella honra o aquel deleite por que todo esto quiere perder, es cierto quel durará muy poco, ca non ha deleite por grande que sea, que de que es pasado, que non tome enojo dél, nin ha placer por grande que sea que mucho pueda durar et que se non haya a partir tarde o aina con grand pesar; nin honra por grande que sea, que non cueste muy cara si homne quisiere parar mientes a los cuidados et trabajos et enojos que homne ha de sofrir por la acrescentar et por la mantener. Et cate cada uno et acuérdese lo quel contesció en cada una destas cosas; si quisiere decir verdat, fallará que todo es asi como yo digo.
Otrosí, los que pasan en el mundo cobdiciando facer porque salven las almas, pero non se pueden partir de guardar sus honras et sus estados: estos tales pueden errar et pueden acertar en lo mejor; ca si guardaren todas estas cosas que ellos quieren guardar, guardando todo lo que cumple para salvamiento de las almas aciertan en lo mejor et puédenlo muy bien facer; ca cierto es, que muchos reis et grandes homnes et otros de muchos estados guardaron sus honras et mantenieron sus estados et faciéndolo todo, supieron obrar en guisa que salvaron las almas et aun fueron sanctos, et tales como estos non pudo engañar el mundo, nin les hobo a dar el gualardón que el mundo suele dar a los que non ponen su esperanza en al sinón en él, et estos guardan las dos vidas que dicen activa et contemplativa.
Otrosí, los que pasan en este mundo teniéndose en él por estraños et no ponen su talante en al sinón en las cosas por que mejor puedan salvar las almas, sin dubda estas escogen la mejor carrera, et digo et atrévome a decir que cierto estos escogen la mejor carrera porque desta vida se dice en el Evangelio: que María escogió la mejor parte porque la cual nuncal sería tirada. Et si todas las gentes pudiesen mantener esta carrera, sin dubda esta sería la más segura et la más aprovechosa para aquellos que lo guardasen; mas, porque si todos lo ficiesen sería desfacimiento del mundo, et Nuestro Señor non quiere del todo que el mundo sea de los homnes desamparado, por ende non se puede escusar que muchos homnes non pasan en el mundo por estas tres maneras dichas.
Mas, Dios por la su merced quiera que pasemos non por la segunda o por la tercera destas tres maneras, et que vos guarde de pasar por la primera; ca cierto es que nunca homne por ella quiso pasar que non hobiese mal acabamiento. Et dígovos que desde los reis fasta los homes de menores estados, que nunca vi homne que por esta manera quisiese pasar que non hobiese mal acabamiento paral su cuerpo et que non fuese en sospecha de ir la su alma a mal logar. Et siempre el Diablo que trabaja cuanto puede en guisar que los homnes dejen la carrera de Dios por las cosas del mundo, guisa de les dar tal gualardón—como cuenta en este libro el capítulo tal—que dió el Diablo a don Martín que era mucho su amigo.
Agora, señor Conde Lucanor, demás de los enjiemplos et proverbios que son en este libro vos he dicho asaz a mi cuidar para poder guardar el alma, et aun el cuerpo, et la honra, et la facienda, et el estado, et, loado sea Dios, segund el mio flaco entendimiento tengo que vos he complido et acabado todo lo que vos dije.