Et el conde non le quiso decir esto a don Alvarhanez, mas dijol que su fija, que non había entonce voluntad de casar.
E fabló don Alvarhanez con la fija mediana: et pasaron entre él et ella las rasones bien así como con el hermana mayor.
Et despues fabló con el hermana menor et dijol todas aquellas cosas que dijiera a las otras sus hermanas.
Et ella respondiol: que gradescía mucho a Dios que don Alvarhanez quería casar con ella, et en lo quel dicía quel facía mal el vino, que si por aventura le cumpliese por alguna cosa de estar apartado de las gentes por aquello quel dicía o por al, que ella lo encubriría mejor que ninguna otra persona del mundo; et a lo que dicía que él era viejo, que cuanto por esto non partiría ella el casamiento, que cumplíale a ella del casamiento el bien et la honra que había de ser casada con don Alvarhanez; et de lo que dicía que era muy sañudo et que firía a las gentes, que cuanto por esto, non facía fuerza, ca nunca ella le faría porque la firiese, et si lo ficiese que lo sabría muy bien sofrir.
Et a todas las cosas que don Alvarhanez le dijo, a todas le sopo tan bien responder que don Alvarhanez fué muy pagado, et gradesció mucho a Dios porque fallara mujer de tan buen entendimiento.
Et dijo al conde don Pero Ansurez que con aquella quería casar: e al conde plogo mucho ende. Et ficieron ende sus bodas luego. E fuese con su mujer luego en buena ventura. E esta dueña había nombre doña Vascuñana.
Et despues que don Alvarhanez llevó a su mujer a su casa, fué ella tan buena dueña et tan cuerda que don Alvarhanez se tovo por bien casado della et tenía por razón que se ficiese todo lo que ella queríe.
Et esto facía él por dos razones: la primera, porque fizo Dios a ella tanto bien, que tanto amaba a don Alvarhanez et tanto presciaba el su entendimiento, que todo lo que don Alvarhanez dicía et facía, que todo tenía ella verdaderamente que era lo mejor; et placíale mucho de cuanto dicía et de cuanto facía, et nunca en toda su vida contralló cosa que entendiese que a él placía. Et non entendades que facía esto por le lisonjar, nin por le falagar, mas facíalo porque verdaderamente creía et era su entención que todo lo que don Alvarhanez quería, et dicía, et facía, que en ninguna guisa non podría ser yerro, nin lo podría otro ninguno mejorar. Et lo uno por esto, que era el mayor bien que podría seer, et lo al porque ella era de tan buen entendimiento et de tan buenas obras que siempre acertaba en lo mejor; et por estas cosas amábala et preciábala tanto don Alvarhanez que tenía por razón de facer todo lo que ella querie, ca siempre ella quería et le consejaba lo que era su pro et su honra. Et nunca tovo mientes por talante, nin por voluntad, que hobiese de ninguna cosa, que ficiese don Alvarhanez sinón lo que a él más le pertenescía, et que era más su honra et su pro.
Et acaesció, que una vez seyendo don Alvarhanez en su casa, que vino a él un su sobrino que vivía en casa del rey, et plogol mucho a don Alvarhanez con él. Et desque hobo morado con don Alvarhanez algunos días, dijol un día: que era muy buen homne et muy complido et que non podía poner en él ninguna tacha sinón una. Et don Alvarhanez preguntol, que cual era. Et el sobrino dijol que non fallaba tacha quel poner sinón que facía mucho por su mujer et la apoderaba mucho en toda su facienda. Et don Alvarhanez respondiol: que a esto, que dende a pocos días, le daría ende la respuesta.
Et ante que don Alvarhanez viese a doña Vascuñana, cabalgó e fuese a otro lugar et andudo allá algunos días et llevó allá aquel su sobrino consigo. Et despues envió por doña Vascuñana, et guisó así don Alvarhanez que se encontraron en el camino, pero que non fablaron ningunas razones entre si, nin hobo tiempo que lo quisiesen facer.