«Y si Dios os concede algún fruto de vuestro matrimonio, has de cuidarle y educarle bien.

«Considera tu que vuestros hijos serían los más estimables bienes con que Dios pudiera favorecerte; y serían tu alegría y consuelo en la tierra hasta vuestra muerte.

«Cuando niños aún, ya procurarás grabar en su corazón el amor y el temor de Dios que les crió.

«Sé bondadosa con todos los que te rodean, especialmente con tus suegros, á quienes debes venerar y respetar.

«Y para que puedas soportar y cumplir con todas estas obligaciones, implora el auxilio de la gracia divina.

«Ojalá vuestra vida de casados tuviese la gran armonía, tranquilidad y tierno amor mútuo de San José y la Virgen María.

«Ojalá fuese como un rio que se desliza mansamente y cuyas aguas son tan cristalinas que puedan servir de espejo, y que no se enturbien y enloden con las miserias de este valle de lágrimas.

«Por último, pido á Dios os conceda una vida féliz, grande é imperturbable armonía hasta que encontreis la muerte.

«Procura esculpir en el fondo de vuestros corazones esto consejo que os doy, el más valioso don que puedo ofreceros en este venturoso día de vuestra boda.»