Según el P. Villaverde en su Informe publicado en el Correo Sino-Annamita en 1879, los igorrotes del Kiangan entienden por lugar de los dioses, las estrellas y planetas, especialmente el sol.
Hay un canto popular, del vulgo no ilustrado, que he oido en dialecto ilocano, tagalo y pangasinan, de música puramente filipina. Este canto reseña un banquete celebrado en el jardin del cielo (¿Paraiso?), diciendo que un manco tocaba la vihuela, (es histórico que los filipinos tuvieron una especie de vihuela de cinco cuerdas, que los ilocanos llamaban kotibeng), cantaba un mudo, bailaba un cojo, contemplaban un ciego, un tuerto y un bizco, reía uno sin dientes, tocaba la flauta un mellado, palmoteaba un débil y otros cuyos defectos físicos eran contrarios á sus instrumentos; de modo que al tocar ellos, provocaban la risa. Es de advertir que este canto curioso es antiguo y muy popular y no se conoce su autor. Ahora nos preguntamos: si es cierto que los cantares filipinos por lo regular eran sus antiguallas y fábulas, como dice un historiador antiguo, ¿no podremos deducir del citado dal-lot (canto) que el cielo de los filipinos ó al menos de los ilocanos, era un jardin, donde se riera á mandíbula batiente?
Respecto á los cometas, podemos copiar literalmente lo que un autor había escrito, refiriéndose á la astronomía china. Según los chinos, como los ilocanos, «los cometas son precursores de hambre y miseria y pronostican casi siempre pestes, guerras, caidas de reyes, derrumbamiento de imperios.»
Los astros fugaces venían á ser su estrella del amor (los ilocanos creen que se mudan de lugar y se llaman layáp los aerolitos, cuando caen cerca), y el vulgo de Ilocos cree que si se hace nudo en un pañuelo, cuando pasa el layáp (cuando cae un aerólito,) se consigue encerrar en el nudo el babató (piedra milagrosa) del amor. Pero también en Ilocos se comparan los frenéticos amantes á un ser fabuloso llamado Dongguial, que según el vulgo ilocano «se ahogó de amor en un pantano, donde no pudiera ahogarse una mosca por su poca agua.» ¿Es Dongguial una especie de Cupido? En la nomenclatura de dioses filipinos, que trae el Diccionario de Buzeta y Bravo, se encuentra uno ó una, (no se sabe), llamada Sehat, palabra ilocana que significa hermosura; y los ilocanos como los tagalos invocan casi siempre en sus cartas amorosas á Venus. ¿Hubo quizá antiguamente una especie de Venus, que se llamara Sehat?
IX.
DIOSAS.
En Ilocos Norte hay curanderos teomaniacos llamados maibangbang̃on además de los amigos de los sangkabagi. Los maibangbang̃on dicen estar inspirados en sueños por una vieja. También dice el vulgo ilocano que en las epidemias de viruelas, hay una vieja que en sueños ofrece maiz frito y el que lo acepte, padecera aquella enfermedad. Una anciana formal, no mentirosa, me ha dicho seriamente que la Madre de María Santísima no fué Sta. Ana, como dicen los católicos, y el que llegue á conocer el nombre de su madre verdadera, irá al Cielo. La vieja me dijo que sólo me descubriría aquel nombre secreto, en la hora de la muerte. Aquí tenemos tres viejas fabulosas, cuyos nombres no se conocen; y los Agustinos Buzeta y Bravo dicen: «Como los filipinos no creen posible vivir sin mujer, á cada Dios dan también una diosa»[15]. Por lo tanto, además de los anitos varones, hubo también diosas ó anitos mujeres, una de las cuales probablemente se llamaba Aran, nombre de la esposa de Angng̃aló (Adan fabuloso de los ilocanos.) El P. Gonzalez de Mendoza confirma que había ídolos de mujeres.[16]
Además de los anitos de ambos sexos y los animales venerados, los ilocanos han tributado, si no culto verdadero, cierto respeto á los objetos muy útiles. Los campesinos ilocanos dan el tratamiento de Apo (señor) al oro[17], plata, dinero, arroz, sal, la tierra y todo lo muy útil en general, (lo cual recuerda á los chinos que no comen carne de buey, porque dicen no es justo, despues de haber servido tirando del carro; y lo entierran como muestra de agradecimiento), y como dice Anot de Maizieres, llegó un tiempo en que todo sobre la tierra fué Dios, excepto el verdadero Dios.