—¡Tres!—exclamaba entonces el curandero—¡ya vén Vds! Efectivamente, está dominado por mangkukulam, y ¡qué muchos! A muchos enemigos, muchos también y eficaces remedios. Venga un ramo del lipang kalabao (Urtica ferox, Spr.) que mata de comezon.

Y le iban á asesinar atrozmente al pobre enfermo, si no hubieran sido aprehendidos con tiempo por agentes de la autoridad. Después se curó el enfermo por sí sólo.

Diz que los curanderos contra-mangkukulam conocen á los verdaderos muertos, porque es de saber que el mangkukulam no mata, sino que aprieta el cuello á uno, y porque éste parece estar muerto, es enterrado, á pesar de estar vivo.

Cuentan de muchos, al parecer cadáveres, resucitados por los curanderos. Uno de estos casos ocurrió en Meycauayan, según quien asegura haberlo visto con sus propios ojos (sic.)

Yo iba—dice este tal—con el curandero á una casa mortuoria, encontramos en ella un cadáver que estaban festejando con comilonas y libaciones. El curandero, después de observar largo rato el cadáver, dijo que no estaba muerto sino que un mangkukulam, le impedía respirar y lo veía. Pidió agua herviente, echóla sobre el cadáver, y …… éste resucitó!

Como se supone, el mangkukulam fué el que se coció y murió efectivamente, y por eso se curó el que parecía estar muerto. Asi fué, en efecto, porque después se encontró en otro lugar un hombre asesinado, pero que antes de morir pudo declarar que fué muerto por el curandero en tal hora en que justamente bañó con agua herviente al cadáver supuesto.

De modo que, matando al mangkukulam que daña, cesan los efectos de su poder. Así lo creen los tagalos y pampangos no ilustrados. Y esta creencia les hace cometer asesinatos algunas veces, matando á inocentes, á quienes suponen ser mangkukulam.

Allá por los años 1840, uno de la Pampanga, hizo asesinar á casi toda una familia que creía á pié juntillas que era de mangkukulam y que eran la causa de la enfermedad que aquejaba á su madre. El pobre fué ahorcado en Manila, habiéndose justificado plenamente el móvil de su delito.

¡Ay del que el vulgo crea ser mangkukulam! Cuando, menos lo piensa, es denunciado y citado en el tribunal ó juzgado local por los parientes de algún enfermo, cuyo mal le atribuyen.

En cierta ocasión fueron demandados en el tribunal de Navotas dos supuestos mangkukulam (padre é hijo) y el demandante llevaba como testigo al médico «contra-mangkukulam