—El amor es una antorcha, que suele deslumbrar la luz de la razón.

—La avaricia y la envidia suelen ahogar los gritos de la conciencia.

—La envidia asesina, mientras la caridad dá vida.

—Nuestra carne, no es para nosotros sinó para los gusanos.

—La soberbia, avaricia y concupiscencia son tres términos de un silogismo, cuya conclusión es el infierno.

—Los diez mandamientos de la Ley de Dios forman las gradas de la escalera para subir al Cielo; faltando una de ellas, es imposible ir á la Gloria.

—Las palabras injuriosas son como la baba de la vívora, que emponzoñan y matan.

—¿Por qué no os preparais á bien morir, si todos estamos corriendo á la tumba?

—No sirvamos al demonio, que para ello no hemos nacido.

—El hombre peregrina en la tierra y tiene un sólo camino, el que se dirige al sepulcro.