Después se ensanchó la esfera de su acción para que pudiera servir no solo á las investigaciones antropológicas y etnográficas, sino también para enriquecer las demás ciencias existentes, como la Medicina; y acaso para crear otras nuevas, como nacieran p. ej. de la Astrología, la Astronomía, y la Química de la Alquímia, que diría el folk-lorista Dr. Machado y Alvarez. En una palabra, archivo general al servicio de las ciencias todas.

Según la primera de las bases establecidas por los folk-loristas españoles, el Folk-Lore tiene por objeto recojer, acopiar y publicar todos los conocimientos del pueblo en los diversos ramos de la Ciencia, (Medicina, Higiene, Botánica, Política, Moral, Agricultura, Industria, Artes, Matemáticas, Sociología, Filosofía, Historia, Antropología, Arqueología, Idiomas, etc.); los proverbios, cantares, adivinanzas, cuentos, leyendas, tradiciones, fábulas y demás formas poéticas y literarias del pueblo, los usos, costumbres, ceremonias, espectáculos y fiestas familiares, locales ó provinciales, los ritos, creencias, prácticas, supersticiones, mitos y juegos infantiles, las locuciones, jiros, trabalenguas, frases especiales de cada localidad, motes y apodos, ocurrencias, modismos y voces infantiles, los nombres de sitios y lugares, que no se mencionan en mapas; los de piedras, animales y plantas; y en suma, todos los elementos constitutivos del genio, del saber y de los idiomas, contenidos en la tradición oral, en los monumentos y en los escritos, como materiales indispensables para el conocimiento y reconstrucción científica de la historia y cultura.

Y con arreglo á la base 3.a, los folk-loristas deben tener como principal objetivo la fidelidad en la trascripción y la mayor escrupulosidad en declarar la procedencia de las tradiciones ó datos etc., que recojan, utilizando, cuando el estado de sus recursos lo consienta, la escritura musical, dibujo, taquigrafía, fotografía y demás medios adecuados para obtener la fidelidad en la reproducción.

El Folk-Lore, pues consta de secciones de Literatura, Poesía, Historia, Prehistoria, Geografía, Bellas Artes, Arqueología, Jurisprudencia, Economía política, Pedagogía, Medicina, Botánica, Zoología, Mineralogía, Geología, Física y Química, Matemáticas, Moral, Sociología, Lingüística, Fonética, Industria, Agricultura, Astronomía, Mitografía, Etnología, Demopsicología, Demotopografía, Bibliografía, Cosmogonía y, en una palabra, todos los ramos del saber humano.

Y á fuerza de ensanchar, acaso exagerando, el prístino concepto del Folk-Lore, los españoles llegaron á considerarlo como ciencia, y los folk-loristas acabaron por no entenderse unos á otros, habiendo necesidad de abrir una discusión internacional para fijar la verdadera definición del Folk-Lore.

Y el Sr. Director del Boletin Folk-Lórico de Sevilla, tomándome por el representante de Folk-Lore filipino, tuvo la atención de pedir mi humilde opinión sobre esta cuestión y mi informe, que encontrareis mas adelante, se publicó en el Boletin de la Enseñanza Libre, de Madrid.


De todos modos, escusado será encarecer la utilidad del Folk-Lore á Filipinas. Este pais necesita mas que las naciones europeas de uno ó muchos que recojan las tradiciones, costumbres, consejas, supersticiones etc., para que luego los doctos puedan con ellas hacer comparaciones, que tengan por objeto escudriñar los misterios mil que encierra el pasado de estos pueblos.

¿Quién puede asegurar de fijo cuáles fueron los aborígenes de este Archipiélago? En un principio yo opinaba que los ilocanos eran de raza distinta que los tagalos, en razon á que existen algunas diferencias, tanto que muchas veces distingo á primera vista por su solo aspecto el uno del otro. Pero después de haber yo estudiado detenidamente las costumbres, supersticiones y tradiciones de uno y otro pueblo, me mudé de parecer.

Ya se ha visto que el estudio de las consejas, leyendas y supersticiones de los ilocanos, me sirvió para reconstruir su Mitología ó Religión primitiva, que no mentan siquiera los historiógrafos de Filipinas, y, sin embargo, ninguno probablemente se atreverá á ponerla en duda, si el amor natural á los propios escritos no me engaña.