Y ¿qué no esperaremos del Folk-Lore filipino respecto á la Medicina, cuando las plantas del país son todas sin excepción medicinales?… Es claro que la Flora filipina escrita por Blanco, Mercado, Llanos y otros autores dista mucho de ser completa, y puedo asegurar sin género alguno de duda que en cuanto á su aplicación á la Medicina, muchísimos secretos dejaron de descubrir Sta. María, Clain, Gregorio Sanz y otros que han escrito sobre la materia.


Digamos ahora algo de la historia del Folk-Lore filipino.

En 25 de Marzo de 1884, La Oceanía Española habló por vez primera del asunto en su artículo de fondo titulado “Folk-Lore de Filipinas,” invitando á sus lectores á aportar su contingente y para ello les trazó un programa más ó menos completo.

Yo, entonces jóven de 19 años, empezaba á cobrar afición al periodismo, y el muy inteligente como amable Director de dicho periódico don José Felipe del Pan estimuló mis aficiones con algunos regalos de libros y me suplicó escribiera el Folk-Lore ilocano. Y en 24 de Mayo de 1884 dí comienzo á dicho trabajo y después publiqué algunos artículos sobre los Folk-Lores Malabonés, Zambaleño y Filipino, escribiendo en este último los materiales folk-lóricos que eran de carácter general en el Archipiélago. Debo, pues, rendir aquí tributo de gratitud al Sr. del Pan, y yo deseo sinceramente que hoy me quisiera como antes á su antíguo discípulo, el jóven indígena.

El Dr. Machado y Alvarez, iniciador del Folk-Lore Español, y el Sr. D. Alejando Guichot y Sierra, Director del Boletin Folk-Lórico de Sevilla, principies figuras folk-lorísticas de España, acabaron de inclinarme á esta nueva ocupación del pensamiento, estimulándome; me regalaron todas las obras folk-lóricas que se publicaron en España; me ponian al corriente de todo, me alentaban y por su encargo dirigí en 15 de Marzo de 1885 una carta propaganda, que publicó y secundó la prensa filipina; pero no surtió mas efecto que unos preciosos artículos, titulados Alrededor de un cadáver, que el celebrado pintor don Miguel Zaragoza tuvo la amabilidad de dedicarme en El Porvenir de Visayas.

Lo que lamentó con razón el inteligente médico como castizo escritor D. José Lacalle y Sanchez, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Manila y autor del etnográfico libro Tierras y Razas, en 27 de Junio de 1885 con el pseudónimo de Astoll.

Hé aquí unos párrafos suyos que nos dan idea perfecta de lo que acaeció:

“Un ilustrado hijo del país—escribe—apreció la utilidad de la empresa (del Folk-lore) y no dudó en intentar su realización, apercibiendo para ello sus bríos y sus dotes todas …. Solo la prensa ayudó los buenos propósitos del iniciador, pero sus gestiones tuvieron el mismo éxito que otras muchas que ceden en beneficio de nuestra cultura. Por eso el Folk-Lore filipino no se constituirá. A ello se opone la desidia y abandono de unos y la indolencia de todos.”

Para recoger del saco roto la organización del Folk-Lore regional filipino, juzgué oportuno contestar al revistero del Comercio y aprovechando su indirecta, aparenté sostener que en Filipinas había personas ilustradas y estudiosas que pudieran acometer la empresa.