Mas adelante hablaremos de otras clases de anting-anting; y aquí nos limitaremos á copiar algunos párrafos de una correspondencia de Vigan (Ilocos Sur), fechada en 19 de Julio de 1885 y publicada en La Oceania Española, y cumplimos con ello nuestro deber de folk-lorista, de mentar las relaciones de ciertas causas criminales con el Folk-Lore.
Dice la carta:
«Hace algún tiempo que una cuadrilla de gente non sancta viene merodeando por estos alrededores y en algunos pueblos, ya asaltando algunas casas que se hallan en despoblado, ó á algunos pobres viandantes ó carretoneros que se arriesgan á seguir su camino de noche; pero de pocos dias á esta parte se han propuesto llamar la atención con algunas fechorías más notables, cuando una muerte en Magsing̃al y otra en Sta. María.
Dos veces salió la Guardia civil á perseguirles en los sitios donde se decía que han sentado sus reales; pero no ha logrado verles el bulto.
Esta partida está capitaneada por un tal Estéban Sales, de quien se cuentan por estos naturales tantas hazañas bandoléricas, gracias á su anting-anting. Pero el mártes á media noche unos cuantos hombres que se cree pertenecían á esta partida, se apostaron cerca de un puente en el pueblo de Santa María, é intentaron apoderarse de una cantidad bastante considerable que el pueblo de Sta. Lucía remitía á esta cabecera, y eran más de dos mil pesos recaudados por el primer tercio de cédula personal é impuesto provincial; pero gracias á una precaución del conductor que pidió en Candon tres guardias para escoltar el carreton en que iba el caudal, no lograron su objeto, antes bien cayó en manos de los guardias el que hacía de jefe Fabian Ramos, escapado de la cárcel, y los demás se dieron á precipitada fuga.
Uno de los guardias fué herido en una mano al querer arrebatar un puñal que el malhechor llevaba, y éste á su vez quedó herido en una oreja. Dicen que llevaba puesta una cota hecha con pequeñas piezas cuadrilongas de carey y asta de carabao, unidas por medio de anillitas de alambre, y efectivamente, era un recurso defensivo que podía librarle de unos cuantos machetazos. Se encontraron también en él dos objetos, que según persona que los vió, parecian un garbanzo y una abichuela, y eran anting-anting, con los cuales se creía invulnerable. De todos modos, es una aprehensión importante.
Parece ser que esas preocupaciones son muchas veces la causa de que esos desgraciados se entreguen á una vida de peligros, pues creyendo poseer esos dones maravillosos, se engrien y buscan ocasiones de probar con esas aventuras que son hombres valerosos.»