Lo mismo hace la orquesta de la Iglesia, yendo á las casas á repetir los villancicos, que cantara la noche anterior en el coro.

Y la clase acomodada visita personalmente á sus amigos y conocimientos. En las provincias ilocanas todavía no se emplean para estos casos las tarjetas, á no ser los estudiantes que envían á sus padres ó alguna tía, parienta ó novia una andanada de versos en ilocano ó castellano, pero arreglados según la especial poética filipina, que veremos en su lugar. Pero cuidado que el papel es lujoso, y las letras góticas, á veces doradas.

Las bromas del día de Inocentes no se conocen en Ilocos.

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[1] Traducida al aleman bajo el título de Die religiösen Anschauungen der Ilocanen. Wien 1888. [↑]

[2] Además de un Dios superior, llamado Bathala (acaso Boni ó Cabunian entre los ilocanos), los filipinos adoraban en dioses secundarios que venían á ser unos patronos tutelares como los del politeismo griego. [↑]

[3] Historia general de Philipinas, 1788. [↑]

[4] Los PP. Buzeta y Bravo citan en su Diccionario como uno de los dioses filipinos á Tatao. Si se han equivocado, al escribirlo, se confirma mi opinión de que el actual Katatao-an de los ilocanos, es anito antiguo. [↑]

[5] Léase sangcabaguí. [↑]