Es indispensable que el novio vista una chamberga ó chaqueta negra ó de color.
Las ilocanas gastan mantos de tela negra y lustrosa, como ya hemos dicho; pero tanto la novia como sus acompañantes no los usan en estos casos, á diferencia de las mugeres de los principales, y los llevan doblados encima de la cabeza con un quitasol cerrado.
Los festejos varían casi en cada pueblo ó barrio. En las afueras de Cabugao, he visto en cierta ocasión á dos muchachas arrojar desde la bóveda de la casa de la boda, al llegar los desposados, unas golosinas que llamamos okilas; y todo el mundo las recogía á porfía con grande algazara.
Ilocos Norte. A veces suelen los padres de familia celebrar capitulaciones matrimoniales para sus hijos recien-nacidos, ó antes aun del parto. Estos contratos se formalizan, á la edad de 10 ú 11, y de 12 ó 13, según que sea muger ó varón, y á veces se casan, ocultando por supuesto sus verdaderas edades.
La mayor parte de los contratos esponsalicios se hacen sin el conocimiento de los hijos y de aquí el que muchas jóvenes se casen con disgusto y después de duras intimaciones. Es preocupación que el enlace celebrado sin consentimiento paterno, es funesto.
Los de esta provincia no se atreven á pedir la mano de ninguna muger sinó sólo en dias de jueves, sábado y domingo, creyendo aciagos los demás.
Forman el comité de solicitala regularmente la madre, una tía y la abuela, si aún vive alguna del novio, las cuales se cuidan, de no encontrar en su camino mugeres en estado interesante, lo cual tienen por mal agüero, como los chinos.
Al llegar á la casa de la jóven pretendida y al fin de preámbulos, que tienden á ensalzar las cualidades del pretendiente, exponen el objeto de la extraordinaria visita.
Los padres de la muger suelen contestar que explorarian antes la voluntad de ésta.
Después de tres ó cuatro visitas, cuando los padres manifiestan aprobar el proyectado enlace, las comisionadas del novio suelen entregar una moneda de oro ó plata, llamada en esta provincia paminting, y palalian en otras de la comarca ilocana; cuya moneda formaliza el sí ó la base de la sucesiva capitulación matrimonial.