Ya arriba todo el mundo, rezan delante de una imágen sagrada un Pater noster, Ave María y Salve en acción de gracias, y acto continuo rezan por el eterno descanso de las almas de sus difuntos parientes mas cercanos. En este acto, según la preocupación, el desposado que tenga vela, cuya luz no se agita, vivirá menos tiempo. También es creencia que las bodas celebradas con excesiva pompa suelen resultar fatales, siendo castigado por Dios su orgullo.
Los concurrentes que se sientan á la mesa deben tener todos camisa blanca. Para sentarse uno de camisa rayada, necesita pareja que lleve semejante vestido, siendo necesario que el número de los de camisa rayada sea par. En la mesa principal no se admite á ninguno que vista luto. Estos comen en la cocina ó mesa separada.
En la boda los novios comen mongos gordos, á fin de que la mujer sea fecunda.
La fiesta se celebra en la casa del novio con libaciones, música, tertulias y juegos á los naipes.
En la noche del casamiento, el novio duerme en la casa de sus suegros, y la mujer en la de los suyos. Al dia siguiente se reunen de nuevo en la iglesia, para oir misa, después de la cual se dirijen todos á la casa de aquella y allí se celebra otro dayá (fiesta). Por la tarde á eso de las cuatro, se interrumpen los bailes y otros regocijos, y empiezan las algazaras del panagtutupák. Este consiste en hacer sentar en cuclillas en medio de la casa á los desposados, rodeándoles sus parientes en un gran círculo. Al lado de los novios y también en el centro del círculo, se sientan los padrinos de boda. Cada uno de los desposados lleva una copita y un frasco de basi.
Los parientes de la novia ofrecen á ésta, y los del novio á él, cantidades de dinero, que van colocando en los platos que respectivamente deben llevar los padrinos. En cambio de estas ofrendas, los desposados dan varias copitas del consabido basi.
Los padrinos gritan alentando á los donantes, y éstos prorrumpen en mil aclamaciones de alegría, armando gran bulla.
En la mañana del tercero dia, se reunen otra vez en la iglesia, donde oyen misa, después de la cual se retiran á la casa del novio, donde se celebra otra fiestecita, que llaman panag-guugas (limpieza de los platos que se han usado).
Por la noche tienen lugar las ceremonias del panang̃ikamén. En la hora ya de dormir, extienden tres petates (esterillas) unidos, donde se acuestan los desposados y una vieja en medio de ellos. Esta cicerone pasa la noche sin dormir con una vela encendida en la mano. Después la apaga.
En la mañana del siguiente sábado, cónyuges, padrinos y parientes van al rio á bañarse todos. En la tarde del domingo siguiente á la boda, en horas de las cinco, los deudos del novio llevan el ropaje de éste á la casa donde se reunen las ropas del nuevo matrimonio, disputándose el honor de tener mayor número de ellas. Finaliza la función con un bailecito.