Traducción:—«Ay hijo y fruto mío, te encargo que si llegas á ver á Clara (alguna que habría fallecido) le des mis expresiones.»

Este es plañido de una, que no es parienta del difunto, y que se incitó á llorar recordando la muerte de su hija Clara.

Las mujeres de los principales suelen limitarse á gemir.

Las puramente plañideras son rara avis en Ilocos y suelen ser viejas borrachas, que entonan versos capaces de volver la vida al cadáver, para acompañarlas con grandes carcajadas; como las ploratrices de los hebreos y las que hubo en Castilla en tiempos del Cid.


Funerales. Los parientes y amigos del difunto regalan velas para los funerales, y asisten al entierro.

Si es de la clase pudiente el finado ó su familia, algunos Sacerdotes le acompañan desde su casa á la iglesia, deteniéndose tres veces en el camino por los responsos. La comitiva suele ir acompañada de una ó más bandas de música.

Los acompañantes se dividen en dos grupos: de varones y mujeres. Si hay viuda, vá la última con la cara velada por el manto ó lambong y siempre llorando. En Ilocos Norte, vá rodeada de viejas.

Si se trata de pobres, los cadáveres se llevan á la Iglesia en ataudes cuadrilongos sui géneris.

Los niños muertos son conducidos por una banda de música, sin los grupos de que hablamos anteriormente.