Ilocos Sur. Los campesinos de esta provincia tienen prácticas análogas á éstas con pocas diferencias,

Dicen que si se detiene el ataud en la escalera, al bajar, se queda la sombra del finado internándose en el cuerpo de algún pariente. Éste pierde la razón y en él habla la sombra con la misma voz del difunto. Son los llamados maluganan (ocupados), de que hablamos en la pág. 46.

Es malo ver el ataud dentro del nicho ó al bajar á la fosa, so pena de morir dentro de poco, escepto los sepultureros.


Abra. Antes de cavar la tierra destinada á sepulcro, los encargados de esta operación, trazan una cruz en el punto señalado, rociándolo con el vino basi.

Abierto ya el hoyo é introducido el ataud, cada uno de los sepultureros echa un puñado de tierra. Morirá dentro de breves días el que no cumpla con este requisito.

Los sepultureros no pueden subir á la casa del duelo sin haberse antes lavado las manos y piés, primero con sangre de pollo blanco, luego con basi y últimamente con agua tibia.


Union. El día siguiente al del entierro, los parientes del difunto se dirigen á algún río ó mar, acompañados de una vieja, que sirve de sacerdotisa ó katalonan, como se llamaban las primitivas de Filipinas.