La batalla de Mantinea aumentó en adelante las turbulencias de la Grecia, pero en el primer momento terminó la guerra. Los atenienses tuvieron cuidado de recoger los cadáveres de aquellos que habían perdido, los quemaron en una hoguera y llevaron sus cenizas a Atenas para hacer los funerales.

CAPÍTULO XIV.

Del gobierno actual de Atenas.

Las ciudades y los arrabales del Ática están divididas en ciento setenta y cuatro distritos, que por sus diferentes reuniones forman diez tribus. Todos los ciudadanos están clasificados en estos distritos, y obligados a inscribir sus nombres en uno de los registros de aquel a que pertenecen.

En los primeros días de cada año se juntan las tribus separadamente para formar un senado compuesto de quinientos diputados, que deben tener a lo menos treinta años. Cada una de ellas presenta cincuenta, y al mismo tiempo se nombran cincuenta suplentes, unos y otros sacados por suerte.

Este senado se renueva cada año; durante el tiempo de su ejercicio debe excluir aquellos miembros suyos cuya conducta sea reprensible y rendir cuentas antes de separarse, se reúne todos los días, excepto en los festivos y aquellos que se tienen por aciagos.

Las asambleas del pueblo suelen ofrecer poco o nada interesante. Como para empeñar a los ciudadanos a que concurran se les concede un derecho de presencia de tres óbolos (dos reales), y al mismo tiempo no se impone pena alguna contra aquellos que no concurren, sucede que los pobres son allí más que los ricos.

Además de estas asambleas, hay otras extraordinarias cuando el estado se ve amenazado de un riesgo inminente. Si las circunstancias lo permiten, se convoca a todos los habitantes del Ática.

No pueden asistir a la asamblea las mujeres, ni tampoco los hombres de menos de treinta años: quedan excluidos los que están tachados de infamia, y les está prohibido a los extranjeros el asistir bajo pena de muerte.

La sesión se abre al amanecer, y se tiene en el teatro de Dioniso, o en la plaza pública, o en el Pnix, que es un gran recinto inmediato a la ciudadela. Son necesarios seis mil votos para que tengan fuerza de ley sus decretos. La presiden los jefes del senado, que en ocasiones importantes asiste en cuerpo; tienen asiento distinguido los oficiales militares; la guardia de la ciudad, compuesta de escitas, está encargada de mantener allí el orden.