Pero, lo que él decía:—¡Señor! ¿Si creerán que ha sido por estas cuarenta de hoy? ¡Si es que toda su vida me las ha estado acusando y... ya no podía más, ea, ya no podía más!

Hay muchas cosas, inexplicables en un momento, que tienen su explicación en toda una vida.


XLIII

El Municipio de la opulenta Bilbao, al discutir sus presupuestos, acordó grandes economías en las subvenciones á las cantinas y á las colonias escolares.

Cuando en todos los países civilizados se concede la mayor protección, moral y espiritual, á estas instituciones, en el Ayuntamiento de Bilbao se alzan destempladas voces para protestar contra ellas.

Un edil dice que las colonias escolares no pasan de ser un recreo, una diversión para los niños. ¡Gran argumento! Y si no fueran más que eso, si no fueran salud y vida, ¿estaría tan mal empleado el dinero?

Otro dice que no hay para qué contribuir á la regeneración de los hijos de los borrachos. ¡Admirable argumento también! Y, ¡admirable espíritu de caridad cristiana!

Para ellos hacen y para sus hijos, al no hacer por los hijos de los demás, por borrachos que fueran.