Bombita regresa triunfador de Méjico, Madrid y Sevilla le reciben con aclamaciones.

Los hombres graves exclaman una vez más: ¡Qué país este! Y otros hombres que no parecen graves, porque nada les parece tan antipático como las jeremiadas de esos que no encuentran mejor forma de patriotismo que abominar por todo de su patria, decimos y creemos: Que por muchos años vayan nuestros toreros á Méjico y por muchos años sean allí aplaudidos, que peor señal de los tiempos sería para España si una ley en idioma extranjero hubiera prohibido las corridas de toros en aquellas tierras.

IV

Pérez Galdós es siempre admirable: terminados sus cuarenta Episodios; después de haber estudiado para escribirlos, mejor dicho, después de haber vivido para revivirlos, toda la historia contemporánea de España con toda su lastimosa política, en lugar de quedar fatigado, desilusionado y, si se quiere, empachado, con la mayor ilusión del mundo—¿no se presenta como candidato republicano?—se lanza á la política activa.

Y es que Galdós, nuestro único gran historiador, al escribir sus Episodios, ha podido comprender como nadie que, sobre todas las desventuras de la patria, sobre sus luchas civiles y sus pronunciamientos, y las intrigas de camarilla y de partido, sobre Carlos IV, y Godoy, y Fernando VII, y Calomarde, y Espartero, y Narváez y todas las clases directoras que tan malos pastores fueron de este pobre rebaño, esta siempre la masa, la soberana masa, que dijo el mismo Galdós, la masa, verdadero héroe de esos cuarenta Episodios nacionales; y cuando un hombre como Pérez Galdós, después de haber escrito los cuarenta episodios, hace profesión de fe republicana, es porque espera mucho de esa masa; porque es de creer que no será en Salmerón en quien espere.

De todos modos, Pérez Galdós, en lenguaje de empresa teatral, es una excelente adquisición para el partido republicano; y si no va á el sólo llevado de su curioso espíritu, á documentarse para futuras novelas ó comedias, la significación de su nombre glorioso es de gran importancia. Galdós cuenta con incondicionales adictos á su talento y á su persona, cuenta con una juventud que le admira y le proclama maestro; todo eso aporta Galdós á la causa de la República. ¡Ah! Y la espada de Machaquito. No la tuvo mejor ningún partido español hace mucho tiempo.