—Eso es por disciplina política.

—¿ ...?

—Como tu marido es de los liberales, esta en plena abstención.

—Si es que ayer le sorprendí abrazando á la doncella.

—Entonces es que se ha pasado á los demócratas.


Dejemos al Congreso con sus discusiones de actas, dejemos á los liberales en su abstención y á los carlistas en su incontinencia; de todo eso se hace la Historia; la Historia, que va por encima, lo mismo en las naciones que en los individuos; mientras la vida va por dentro, tan hondo á veces que apenas percibimos sus pulsaciones. Por eso hay quien, atento sólo á la superficie bullidora, no vacila en declarar: Aquí se muere algo; pero aún vivimos, por lo menos aún queremos vivir.

La Agricultura, la Industria, el Comercio, alientan en exposiciones y concursos, á los que debe atenderse con mayor interés que al cubileteo de actas; esto es la Historia, mejor dicho, la chismografía de la Historia; lo otro es la vida, en la que debemos esperar salvación.

Si algunas veces he fustigado (según cliché) á nuestra aristocracia, no fué por prevención desfavorable contra ella, sino que puesto á satirizar y dada la natural y pícara preferencia del público por reir á costa de alguien, me pareció más piadoso hacer reir á costa de los que gozan de muchas ventajas en la vida, que á costa de los humildes que trabajan y padecen escasez de todo. Nunca me ha parecido que el tener hambre sea cosa de risa, y ya sabemos que en la mitad de nuestro teatro cómico es el hambriento principal motivo de regocijo.

Pero como nunca me dolieron prendas, soy el primero en reconocer que á nuestra aristocracia debe en primer lugar la agricultura española sus mayores progresos y adelantos. Buena prueba es la actual Exposición agrícola y de ganados.