¿Llevaríais á vuestros hijos á pasear por un estercolero ó junto á una charca pestilente?
Pues aun es más necesario el aire puro á su imaginación que á sus pulmones.
Al ver cómo se interesaba la opinión por el nombramiento del nuevo director de la Biblioteca, alguien de buena fe habrá pensado: ¡Gracias á Dios que nos interesamos por algo que no sea política menuda ó torería!
¡Ay! Todo es uno y lo mismo. Si la gente se ha interesado en este caso es por lo que ello ha tenido de política y de torería. La importancia del cargo era lo de menos. Las personas designadas para ocuparle, significaba poco. Lo divertido era la lucha, la competencia. Hasta se han cruzado apuestas.
Como siempre, y muy á la española, los partidarios del uno negaban al otro todo merecimiento.
La triste satisfacción que pueden tener uno y otro es la seguridad de que los más fieros disputadores eran los que más ignoraban el valer de los dos ilustres contrincantes.
En España sería millonario cualquier escritor si le leyeran todos los que le admiran y la mitad siquiera de los que le odian.