XVIII

Desde Hamburgo me envía persona respetable el original y la traducción de un artículo publicado en el diario General Anzeigner, de la ciudad citada.

Extractaré lo más substancioso, según la traducción de referencia. El artículo se titula «Deshonra de la raza», y dice, entre otras cosas: «Varios periódicos publican relación de las impúdicas aproximaciones de algunas señoras y señoritas de raza blanca, á los hombres de la tribu de beduínos que actualmente se exhibe en el Jardín Zoológico de Hagenbeck, en Hamburgo.

Los buenos beduínos vinieron á las manos por cuestión de faldas y fué necesaria la intervención de la Policía y la repatriación de los más levantiscos.

Aunque la empresa Hagenbeck ha tomado enérgicas medidas para evitar la repetición de estos incidentes y ha dado á sus empleados orden terminante de expulsar del parque á toda señora que se aproxime á los beduínos en forma sospechosa, todavía han ocurrido escenas tan lamentables como la que acabamos de describir.

Triste y lamentable es que la mujer alemana, por lo general de carácter y costumbres ejemplares, olvide hasta ese punto su decoro.»

Otras muchas consideraciones trae el artículo; pero no quisiera que, al transcribirlo, nadie creyera que yo me complacía en publicar debilidades de algunas señoras alemanas; debilidades que, si allí son excepcionales, aunque numerosas, no son exclusivas de Alemania.

Cuando en París se han exhibido de estas tribus salvajes, en el Jardín de Aclimatación ó con motivo de Exposiciones universales ó coloniales, tampoco han faltado curiosas de amores exóticos.

Los mulateros de la calle del Cairo, en la Exposición de 1889, fueron en aquella temporada, la coqueluche de cés dames.