Parece que fué ayer cuando estrenábamos siglo, y ya nos andamos por su año 13. ¡Pavoroso número para los agoreros!
Por lo pronto, aparte la guerra de los Balkanes, ineludible legado de su antecesor, para nosotros ha comenzado con su poquito de perturbación política y, lo que es más grave, con la amenaza de una carestía general de los comestibles si no sacamos pronto en rogativa á unas cuantas imágenes de singular devoción.
A este respecto, sería muy de agradecer la buena intención del ilustre jefe del partido conservador si, al retirarse de la vida pública, hubiera pensado: «Después de mí, el diluvio». Hoy por hoy, un diluvio es lo más necesario sobre esta tierra nuestra, siempre combatida por los extremos: ó sequía hasta perecer, ó inundaciones y desbordamientos hasta la ruina.
Por una vez, llovería á gusto de todos; conformidad tan dificultosa de obtener en negocios del cielo y de la tierra.
En la noche primera del año una multitud alborozada, más que un nuevo año, parecía estrenar una vida nueva. ¡A la flor de ilusión le basta con tan poco para prender de nuevo en nuestras almas! Una fecha del calendario es suficiente. A las once y media, nada esperamos de la vida; al sonar de las doce, lo esperamos todo de un año nuevo. Doce uvas nos bastan para embriagarnos de ilusiones y de esperanzas.
¿Qué nos traerá el año 13? Hasta ahora no trae, como cumple á todo recién nacido, su correspondiente pan debajo del brazo.
La multitud gozosa, que le saludaba al nacer, no pensaba en esto. Ni siquiera pensaba que, con el pan, subirá la carne, y con la carne el precio de los toros de lidia.
La multitud, como los niños, es irreflexiva en su alegría.
La moda tiene su significación en Arte. Y tiene su valor el artista que logra imponer una moda, y más si la moda es natural expresión de su espíritu y en él fué originalidad y sólo pareció moda al ser después seguida y copiada por los imitadores. Y gran valor tiene también el que, con ajustarse á la moda, logra, no obstante, destacarse entre los uniformes figurines con fisonomía y aire muy personales.