Silvia. No he de volver a casa de mi padre después de su acción horrible.
Leandro. No, Silvia, no culpes a tu padre. No fue él; fue otro engaño más, otra mentira... Huye de mí, olvida a este miserable aventurero, sin nombre, perseguido por la Justicia.
Silvia. ¡No, no es cierto! Es que la conducta de mi padre me hizo indigna de vuestro cariño. Eso es. Lo comprendo... ¡Pobre de mí!
Leandro. ¡Silvia! ¡Silvia mía! ¡Qué crueles tus dulces palabras! ¡Qué cruel esa noble confianza de tu corazón, ignorante del mal y de la vida!
Escena VII
Dichos y Crispín, que sale corriendo por la segunda derecha.
Crispín. ¡Señor! ¡Señor! El señor Polichinela llega.
Silvia. ¡Mi padre!
Leandro. ¡Nada importa! Yo os entregaré a él por mi mano.
Crispín. Ved que no viene solo, sino con mucha gente y justicia con él.